«¡Vigo, una ciudad llena de vida para trabajar y vivir!»; «Nuestros empleados —y su bienestar general— son el centro de todas nuestras decisiones»; «La flexibilidad forma parte de nuestra forma de trabajar». Con frases como estas, la factoría de chips viguesa está intentando construir el equipo con el que llegar a producir 20.000 obleas al año. Sparc Foundry, la empresa que poco a poco va levantando sus instalaciones en el polígono de Valladares, cuenta ya con más de una veintena de trabajadores y para seguir con la captación pone encima de la mesa unas remuneraciones que va desde los 30.000 a los 65.000 euros brutos anuales (dependiendo del puesto), así como una serie de ofertas vinculadas a lo que se conoce como «salario emocional», intentando seducir a los posibles candidatos.