Dos años de intentos, pruebas médicas, tratamientos hormonales y una inseminación artificial fallida. Cuando el siguiente paso era la fecundación in vitro, una tía de Irene mencionó casi de pasada la historia de una amiga. Esa amiga había visitado una piedra en un pueblo malagueño del que Irene nunca había oído hablar, y había conseguido tener tres hijos. Irene es de La Línea de la Concepción. Almargen queda a más de 200 kilómetros.