El proceso emprendido por las compañías propietarias para evitar el cierre de la Central Nuclear de Almaraz sigue su curso. Iberdrola, Endesa y Naturgy, accionistas de la planta cacereña, presentaron al Gobierno a finales de octubre una solicitud formal para aplazar hasta junio de 2030 su clausura, en lugar de que sus dos unidades dejen de operar en 2027 y 2028, respectivamente, como está previsto. Tras recibir la petición, el Ministerio para la Transición Ecológica la trasladó al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que es el organismo encargado de evaluar las condiciones de seguridad que debería cumplir la central para poder extender su actividad. Eso será antes de que el departamento que dirige Sara Aagesen dé su última palabra. El mes pasado, las eléctricas enviaron al supervisor la información adicional que este les había solicitado para estudiar la prórroga.