La escalada del conflicto armado entre Estados Unidos e Israel con Irán se vive con preocupación desde miles de kilómetros de distancia. Pese a que la situación internacional se percibe como un escenario lejano, muchos ciudadanos observan la evolución de los acontecimientos conscientes de que este tipo de crisis suele tener consecuencias que terminan trasladándose a la economía cotidiana, ya sea a través del precio del combustible, del coste del transporte, de limitaciones en los desplazamientos o del encarecimiento de productos básicos.