Los testamentos secretos existen más allá de las películas. Muchas personas quieren dejar escritas sus últimas voluntades sin que la gente de su alrededor lo sepa. Puede que no quieran revelar el contenido del documento o que, directamente, oculten su simple existencia. David Jiménez es un abogado que se ha encontrado con esta situación en su despacho. Es economista y experto en herencias, por lo que sus clientes confían en él para tramitar este delicado secreto . Lo normal es que le llegue esta curiosa petición: «Quiero hacer testamento y que mi pareja no se entere. ¿Cómo lo harías tú como experto?». Su primera respuesta es que hay muchas formas de hacerlo, pero hay una más segura que las demás. Una forma de ocultar un nuevo testamento es hacerlo a la antigua usanza. «Puedes hacer un testamento manuscrito, se llama testamento ológrafo y luego lo guardas en algún otro sitio para que nadie lo pueda localizar». Esta es la situación que hemos aprendido del cine y la literatura. Es válido, pero el abogado no la recomienda más que otros métodos. Su principal pega es que «ese testamento puede desaparecer, alguien lo puede destruir y entonces aparecería una sucesión intestada». Escribir un testamento a mano y guardarlo en casa «no merece la pena». La opción que mejor garantiza que el contenido del testamento se cumpla es firmarlo ante un notario . «Lo que te recomiendo es que formalices un testamento, pero que luego ese testamento no lo lleves a tu casa y que no lo guardes ni lo conserves». Al no guardar una copia del documento, es más probable que tu pareja no se entere de su existencia. Añade un detalle, que las notarías expiden una copia de este documento que puede poner en peligro el secreto. «Cuando tú haces un testamento, el notario te entrega una copia simple para que tú conozcas el contenido de lo que has hecho y para que recuerdes que hiciste un testamento y qué es lo que dijiste en él». La clave es que este impreso no es obligatorio. «Nosotros cuando tenemos algún testamento y queremos garantizar la máxima privacidad , lo que hacemos es que no sacamos esa copia simple y por tanto tú vas al testamento, preparamos el testamento, lo firmas y luego sales de la notaría sin nada en la mano», elabora el abogado. La probablidad de ser descubierto es mínima y depende únicamente de tu capacidad de guardar el secreto. Ni siquiera el notario podrá descubrir tus intenciones. «Ten en cuenta que los profesionales que intervenimos en esto, notarios, abogados o quien intervenga, estamos obligados por secreto profesional a no comentar nada a nadie». En conlusión, cualquiera puede firmar un testamento a escondidas de sus familiares o pareja y conseguir la máxima discreción. «La única cuestión es esa, es que yo no obtendría una copia simple para que no estuviera por mi casa circulando. Así lo hemos hecho en muchos casos», asegura David Jiménez.