Un chino se atreve a coger un taxi autónomo en ese país y esta es su experiencia: «Echas de menos al conductor»

La conducción autónoma es uno de los campos donde la inteligencia artificial ya empieza a tener presencia en el día a día más allá de las pantallas. En algunas ciudades de Estados Unidos y China, de hecho, ya existen flotas enteras de taxis que operan sin conductor. Pero, ¿cómo funcionan exactamente? Sobre este tema ha hablado el conocido usuario de TikTok @Jiajunyin2, un joven chino que vive en España y se dedica a divulgar diferentes aspectos sobre su país natal. Durante un reciente viaje a China ha compartido varios vídeos mostrando curiosidades del país y, en uno de los más recientes, decidió subirse a un taxi autónomo mientras grababa y narraba toda la experiencia. El vídeo comienza con él sentado en el asiento trasero de un coche que se mueve completamente solo. Según cuenta, el vehículo se abre desde la aplicación del móvil mediante Bluetooth cuando llega al punto de recogida. «Cuando llega, pulsamos el botón de la app para que se abra… ¡y se abre! Vamos a sentarnos rápido, porque si tardamos más de cinco minutos el coche se va». Una vez dentro, el coche no arranca hasta que detecta que los pasajeros se han puesto el cinturón. Durante el trayecto, Yuan muestra algunos detalles del sistema. Por ejemplo, cuando el vehículo está parado en un semáforo, el volante queda ligeramente girado para evitar que, si recibe un golpe por detrás, el coche se desplace hacia el vehículo de delante. «El conductor automático ha puesto el volante así… es inteligente», comenta. El creador de contenido explica también que estos trayectos suelen costar unos 15 yuanes, algo más de dos euros. «Tiene lógica que cueste más barato que uno normal porque no tienes conductor», señala. Aun así, reconoce que la tecnología también plantea dudas: «Es un poco caca, ¿no? Porque estás quitando trabajo al conductor», reflexiona, aunque recuerda que de momento estos taxis solo funcionan en determinadas zonas y como parte de pruebas. Durante el recorrido también señala algunos aspectos menos cómodos. El coche detecta todo lo que ocurre a su alrededor e incluso reconoce a peatones en la acera, pero a veces da frenazos o giros que pueden marear. Además, la aplicación puede indicar que llegará en cinco minutos y acabar tardando mucho más. Al final, admite que incluso echa en falta al conductor humano: «Como que echas de menos al conductor, ¿no?, que está con su teléfono mirando su serie o hablando con sus amigos».