El mercado inmobiliario español continúa muy tensionado, pues, mientras la demanda crece impulsada por el aumento de la población desde 2021, la oferta permanece estancada en mínimos históricos. El informe anual de la tasadora Tinsa, presentado el jueves, ha confirmado que en 2025 la construcción de vivienda nueva en España se ha orientado hacia compradores de alto poder adquisitivo, dejando sin respuesta la necesidad de vivienda habitual en las grandes ciudades. La escasez de mano de obra y la falta de suelo disponible limitan el ritmo de construcción. El economista Gonzalo Bernardos, profesor de la Universidad de Barcelona, calcula que, «140.000, como mucho, se habrán iniciado en 2025». Los motivos son claros y sencillos. «Primero, que el promotor no tiene dinero para comprar el suelo porque el banco no le presta dinero», expone. En segundo lugar, señala la falta de parcelas: «Grandes extensiones para hacer 100 viviendas no las hay, que es lo que quieren las grandes promotoras». Bernardos señala que muchos proyectos no llegan ni a plantearse porque las promotoras piensan: «Si los costes del suelo van a ser superiores al 30% de los ingresos, lo dejo estar». Este cálculo está frenando la producción de vivienda nueva asequible cuando más se necesita. No obstante, en medio de este complejo escenario, surgen oportunidades de inversión en obra nueva que, pueden resultar muy rentables si se saben identificar bien. Se trata de las obras paradas o promociones avanzadas que quedaron a medio camino. El experto señala que «son oportunidades de inversión que están muy bien» y, aunque advierte de que «son muy peligrosas», afirma que pueden ofrecer ventajas decisivas. Estas condiciones permiten vender «vender más barato y tener muy buen resultado, por encima de una ganancia fácilmente del 30 y hasta del 40%». Todo ello con precios finales bajos, de «175.000 -180.000 euros», más accesibles para el comprador medio.