El que haya sido candidato del PSOE en Castilla y León a las elecciones autonómicas, Carlos Martínez, hizo un valoración negativa de los resultados obtenidos la pasada noche electoral, cuando reconoció que "no estaba contento". "Solo me gusta mentir si es necesario, y creo que hay muy pocas veces que lo es. Hoy tampoco", decía a sus votantes cuando ya se conocía cómo quedaban la constitución de las Cortes, a falta de que Vox apoye o no a Alfonso Fernández Mañueco. Martínez celebraba que los resultados habían sido "buenos", mejores desde luego que en Extremadura y Aragón, pero lejos aún de lo que le hubiera gustado: "Tengo… Tenemos que agradecer a tantísima gente el esfuerzo, lo que nos hemos implicado, lo que llevamos trabajando, lo que nos hemos implicado durante tantísimo tiempo, durante estos días, durante todas estas semanas, durante todos estos meses para intentar que a Castilla y León le diéramos un vuelco…" Ese vuelco no se produjo, pero los socialistas han conseguido frenar la sangría que sufrieron en los dos últimos comicios autonómicos de los últimos meses y mejorar los porcentajes de hace cuatro años al alzarse con 30 parlamentarios -dos más que en 2022- y reunir el 30% de los votos. El partido que a nivel nacional capitanea Pedro Sánchez ganó un escaño en Soria a costa de los localistas Soria ¡YA!; otro en Valladolid, y un tercero en Segovia con un procurador nuevo que se reparte en esta provincia. Por el contrario, pierde un representante en Burgos, donde hace cuatro años mantuvieron el quinto por un puñado de votos. "Daban al PSOE por amortizado, y no lo estábamos tanto" Con el mapa actual, Martínez apuntaba que "daban al PSOE por amortizado, y no lo estábamos tanto". "(Hemos sabido) permear el territorio. Hemos sabido entender la problemática de la ciudadanía. Nosotros lo hemos dado todo y aquí está el PSOE como alternativa sólida de cambio" El PSOE no fue ni de lejos el gran perdedor de la noche, como sí lo fue la izquierda transformadora, conocida también como la izquierda a la izquierda del PSOE. Podemos desapareció directamente del mapa con menos de un 1% de los votos y la coalición de Izquierda Unida (IU) y Sumar tampoco entra en las Cortes. En su caso cosecharon un 2,1%. La imagen que resulta a la hora de gobernar es bastante similar a la que se le presenta a María Guardiola o Jorge Azcón, que dependen completamente de la ultraderecha. Si bien, las sensaciones no son las mismas: Mañueco ha obtenido más del 35% de los votos y ganado dos procuradores frente a los 31 que consiguió en la legislatura pasada. Por su parte, Vox solamente ha sumado un procurador a la Junta, con un 18,8% del respaldo. Esto es, poco más de un punto por debajo de las proyecciones demoscópicas y de las propias aspiraciones de Bambú. Podría ser que a los de Santiago Abascal se le haya vuelto en contra la guerra abierta en su partido, con...