Extremadura se pronuncia ante la alerta del BCE: este es el riesgo real de un 'colapso digital'

La reciente recomendación del Banco Central Europeo y de países como Suecia de mantener reservas de efectivo ha generado un debate sobre la posibilidad de un colapso digital. Sin embargo, el secretario general de Transformación Digital y Ciberseguridad de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Preciado, ha querido lanzar un mensaje tranquilizador, explicando que no se trata de un problema inherente al avance tecnológico. Preciado aclara que la recomendación de tener dinero en metálico, como las 1.000 coronas (menos de 100 euros) sugeridas en Suecia, no es una señal de un colapso inminente. Se trata de una medida de previsión ante fallos puntuales de los sistemas de pago que pueden derivarse de apagones, fallos de telecomunicaciones o incluso ciberataques. En un país como Suecia, donde solo 1 de cada 10 pagos se realiza en efectivo, el objetivo es "tener siempre una alternativa de pago por si lo digital falla temporalmente", según el experto. Esta visión es compartida por la Comisión Europea y el propio BCE, que consideran el efectivo una herramienta útil y de respaldo para cubrir gastos diarios. Frente a este escenario, Preciado ha lanzado un mensaje muy tranquilizador para la región. "España y también Extremadura en particular, pues somos sociedades con mucho efectivo", ha afirmado. A diferencia de los países nórdicos, el uso de billetes y monedas sigue muy extendido, especialmente entre la población envejecida. Además, la comunidad cuenta con una sólida infraestructura de respaldo, incluyendo una amplia red de cajeros automáticos y diversos formatos de pago como Bizum o tarjetas de diferentes bancos. El verdadero punto débil, señala Preciado, no es tanto lo digital, sino la dependencia total de la electricidad: "El problema es que todo funciona con electricidad y ahí es donde sí que hace falta en esa distribución una apuesta clara". La ciberseguridad es otro de los pilares en esta ecuación. Preciado ha revelado que los intentos de ataque contra empresas e instituciones extremeñas se incrementaron más de un 26 % el año pasado. Sin embargo, ha matizado que una cosa son los intentos y otra que logren su objetivo. Para reforzar la protección, la Junta ha impulsado el Centro de Ciberseguridad Regional y proyectos que ayudan a las empresas a identificar su nivel de exposición y vulnerabilidad. "Si una empresa o una institución no sabe en qué situación de vulnerabilidad se encuentra, no puede tomar medidas", ha destacado. Finalmente, el secretario general ha reconocido que la amenaza es constante, ya que "la parte de los malos también está avanzando mucho". Esto obliga a las administraciones y empresas a estar siempre alerta y a invertir para "ir por delante en la medida de lo posible", especialmente en un contexto con entornos bélicos que aumentan los intentos de denegación de servicio para saturar webs y servicios públicos. El proyecto del euro digital, impulsado por el BCE desde 2021, avanza con la intención de adaptar el sistema de pagos a una sociedad cada vez más digital. Tras una fase de investigación iniciada en 2021 y el comienzo de la fase de preparación en noviembre de 2023, la decisión definitiva sobre su posible emisión se tomará en 2026. Se trata de una moneda digital oficial emitida por el BCE y con el mismo valor que el euro físico, por lo que no sería una criptomoneda descentralizada como el bitcoin. La principal novedad es el formato: el dinero estaría emitido directamente por la autoridad monetaria y disponible en formato digital para ciudadanos y empresas. El BCE sostiene que el euro digital no sustituirá al efectivo, sino que coexistirá con billetes y monedas. Entre los beneficios anunciados figuran pagos móviles y en comercios más rápidos, transferencias instantáneas y mayor acceso a pagos electrónicos. Sin embargo, el proyecto plantea dudas sobre privacidad, ciberseguridad, inclusión digital y el papel futuro de los bancos comerciales. Si se da luz verde en 2026, la introducción del euro digital sería gradual y dependería de decisiones técnicas y regulatorias adicionales. Mientras tanto, las autoridades europeas continúan afinando aspectos técnicos y normativos para garantizar estabilidad y protección de los usuarios.