Pica Pica: Ilusión, música pegadiza y carcajadas

Algunos artistas aspiran a llenar estadios; otros, como Pica Pica, llenan teatros... de alegría, confeti y padres emocionados grabándolo todo con el móvil. Con más de una década en los escenarios, el trío formado por Nacho Bombín, Emi Bombón y Belén Pelo de Oro ha conseguido lo que parecía misión imposible: que niños de distintas generaciones y países canten las mismas canciones sin que sus progenitores huyan despavoridos. Este domingo, a las 17.00hs en el Auditòrium de Palma, el grupo más colorido de YouTube aterriza con su propuesta, dispuesto a demostrar que se puede divertir, emocionar y educar sin sermonear ni aburrir a las moscas. Nacho Bombín, alter ego de Ignacio Repetto, atiende esta entrevista con la energía de quien lleva quince años saltando, cantando y logrando que millones de niños crean que el mundo sigue siendo un sitio amigable. «Todas las partes del proceso creativo son importantes -asegura-, desde la música y la producción teatral hasta la puesta en escena. No descuidamos nada». Suena a frase promocional, pero detrás late algo más, la convicción de que la fantasía infantil merece la misma dedicación que una ópera de Wagner. Le pregunto si los niños, ese público imprevisible y sin filtros, le dan alguna lección en cada show. «Nos enseñan que la ilusión por encontrarse con personajes del mundo de la fantasía siempre se mantiene», dice convencido. «Queremos que la primera experiencia de un niño en un espectáculo sea positiva». No lo plantea como un mantra educativo, sino como un compromiso profesional. Quizá por eso, Pica Pica ha logrado que madres y padres respiren tranquilos al dejarse llevar entre coloridas coreografías y estribillos pegadizos que se enganchan como un chicle a la suela de un zapato.Quince años y miles de escenarios después, sigue sacando pecho cuando algún padre le confiesa que sus hijos aprenden cantando sus canciones. «No somos una escuela, pero sabemos que desempeñamos un papel en la educación de los niños, y eso nos hace muy felices». A la hora de impartir valores, tiene claro que éstos apuntan a «fomentar el respeto por la familia y los mayores, así como a la resolución de conflictos». Con más de diez millones de suscriptores y millones de visualizaciones, Pica Pica es una fábrica de ilusión digital, «lo asumimos con mucha responsabilidad y el deseo de continuar nuestra carrera con historias y canciones dignas». Preguntado por cómo se mantiene la química entre tres artistas que llevan más de una década compartiendo camerinos, aviones y rimas, Nacho responde que «el secreto es mantener la ilusión común. Tenemos nuestras discordancias, pero buscamos siempre acuerdos para que todos estemos a gusto». Cierro la conversación preguntando si nota diferencias entre los públicos de España y América Latina. «Siempre las hay, pero también sucede en diferentes zonas de España, en unas regiones los niños se expresan desde el principio, y en otras se van soltando poco a poco. Pero lo que nunca cambia es la ilusión». Justo esa palabra, ilusión, condensa el motor que ha hecho que Pica Pica trascienda fronteras, es la certeza de que cualquier niño que baila, canta y ríe, difícilmente podrá ser infeliz.