Sergio Peinado, entrenador personal: "Haces ejercicio y comes mejor, pero te pesas y la báscula no se ha movido; puedes haber almacenado más agua o glucógeno en los músculos"

Con la llegada del buen tiempo, muchas personas se marcan como objetivo perder peso y mejorar su forma física. El verano suele ser uno de los momentos del año en los que aumenta el interés por hacer ejercicio, cambiar la alimentación y reducir esos kilos de más acumulados durante el invierno. Sin embargo, uno de los errores más habituales cuando se empieza a entrenar o a cuidar la dieta es medir el progreso únicamente con la báscula. El entrenador personal y divulgador Sergio Peinado advierte en sus redes sociales de que el peso no siempre refleja lo que realmente está ocurriendo en el cuerpo. Para explicarlo, el entrenador utiliza un ejemplo muy visual. "Estos son dos kilos de grasa y estos son dos kilos de agua. Y te voy a explicar cómo, a pesar de estar perdiendo grasa, puede que peses lo mismo o incluso que peses más", explica. Una situación que es muy muy común entre quienes empiezan a entrenar. Peinado plantea un escenario habitual: una persona que lleva semanas haciendo ejercicio y mejorando su alimentación, pero al subirse a la báscula "no se ha movido absolutamente nada o, incluso, has ganado un kilo de peso", dice. En ese momento, señala el entrenador, muchas personas se desaniman y abandonan el proceso. Según describe, es frecuente escuchar pensamientos como "No está funcionando, tiro la toalla. ¿Para qué voy a entrenar y comer mejor si encima la báscula ni se mueve?". Sin embargo, insiste en que el peso corporal no siempre cuenta toda la historia. Peinado explica que es posible que el cuerpo esté cambiando de forma positiva aunque el número de la báscula no baje. "Perfectamente puede ser que hayas perdido dos kilos de grasa y hayas ganado dos kilos por otra parte", asegura. En otras palabras, el cuerpo puede estar reduciendo grasa corporal mientras aumenta otros componentes que también influyen en el peso total. El entrenador detalla varias razones que pueden explicar este fenómeno. "Puedes haber almacenado más agua dentro de los músculos, puedes haber guardado más hidratos de carbono dentro del músculo en forma de glucógeno y puedes haber ganado masa muscular", enumera. Todos estos procesos forman parte de la adaptación del cuerpo al entrenamiento y a una mejora en la alimentación. Lejos de ser algo preocupante, Peinado subraya que estos cambios pueden ser una señal de progreso "y subir de peso por esto no es malo, sino todo lo contrario". Son, ha dicho, "cosas positivas que te van a ayudar a seguir progresando". El aumento de masa muscular, por ejemplo, puede mejorar el metabolismo, la fuerza y la composición corporal. Además, el entrenador recuerda que dos personas pueden tener el mismo peso en la báscula y, aun así, presentar cuerpos y estados de salud muy diferentes. Por eso, insiste en que el peso no debería ser el único indicador para medir el avance cuando alguien empieza a cambiar sus hábitos. En los primeros meses, el cuerpo atraviesa diferentes adaptaciones que no siempre se reflejan en la báscula. Peinado lanza un consejo claro para quienes están comenzando un proceso de pérdida de peso: "Si estás empezando y quieres bajar de peso, no mires la báscula durante los primeros meses, porque no te va a servir para medir tu progreso". En su opinión, es más útil fijarse en otros indicadores, como cómo se siente el cuerpo, la mejora en el rendimiento físico o los cambios en la composición corporal.