"Tres elecciones en tres meses y tercer caucus de la derecha en el que Vox captura al PP, pero de manera agridulce". Castilla y León, territorio popular desde hace 39 años, fue la primera autonomía que reunificó a las derechas. Su presidente en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, ganó las elecciones de este 15-M, pero seguirá dependiendo de la ultraderecha. El efecto Trump, las cuitas internas del partido y el bloqueo en Extremadura y Aragón han minado el crecimiento exponencial de Vox, aunque cosechan su mejor resultado regional. Los populares obtuvieron 33 escaños y el PSOE por primera vez en unos caucus subió dos diputados hasta los 30. Ambos crecieron en porcentaje, votos y procuradores. A diferencia especialmente de Aragón, fue una buena noche para el bipartidismo. Las nueve capitales de provincia y Ponferrada impulsaron al PP y frenaron a Vox. Y el PSOE absorbió el voto a su izquierda y capitalizó el crecimiento de su candidato, Carlos Martínez, en Soria, Valladolid y León. VOX fue el partido más sobrestimado en escaños. Los sondeos de hoy les daban 17-18 escaños, frente a los 14 obtenidos, tan solo uno más que hace cuatro años. Y el PSOE fue estimado con 25-26 escaños y finalmente se ha aupado hasta la treintena. No obstante, la suma de del bloque de la derecha llega al 56,1%, unos dos puntos y medio por encima de lo que ya había tenido la derecha en 2022. La fragmentación de las izquierdas facilitó que los socialistas se hicieran con esa parte del electorado. No obstante, sus posibilidades de gobernabilidad desaparecen, como Podemos y Ciudadanos, ambos testigos del fallecimiento del bipartidismo nacional, que ahora se borran de otro Parlamento autonómico. "Vamos a por ello (…) Nos daban por amortizados (…) Me temo que nos vamos a ver dentro de poco", reflexionó Martínez en su comparecencia tras perder sus primeras elecciones. El soriano quiere jugar el partido de vuelta. En Castilla y León son especialmente relevantes los restos y muy pocos votos acabaron siendo decisivos. En la Moncloa y Ferraz leen el marcador como una "dulce derrota" que no les da para ganar al PP o para recuperar poder autonómico, pero sí para mantenerse vivos y hacer frente al discurso del desastre. Eso le sirve al líder socialista y presidente del Gobierno para evitar la imagen de hundimiento. La contienda de Castilla y León también ha supuesto la reaparición de José Luis Rodríguez Zapatero. El expresidente del Gobierno prácticamente ni se asomó por Extremadura y Aragón, pero aquí jugaba en casa. Su presencia en campaña fue creciendo, de la prevista inicialmente hasta aparecer por sorpresa en el cierre en Valladolid. Castilla y León no resolvió el tablero como esperaban los de Génova 13: solo confirmó que la derecha sigue partida y que la próxima verdad política se juega en Andalucía. 'Superdomingo andaluz sin generales" Tras Extremadura, Aragón y Castilla y León, solo queda Andalucía, la plaza donde se la juega más que en ningún sitio. Y el campo de batalla es...