En la madrugada de este domingo al lunes ha vuelto a celebrarse una nueva entrega de los premios Oscar. Nuestros Fósforos y Antonio Agredano han hablado sobre sus películas favoritas y las que les han decepcionado. Este año sí había visto las películas que se han llevado la mayoría de los premios Óscar. Me divirtió Sinners, una peliculilla de vampiros con mucha música, con poco terror, y con un protagonista, Michael B. Jordan, que se ha llevado la estatuilla por su interpretación. A Jordan ya le conocía, y me encantó, por ser el protagonista en las películas de Apollo, el hijo de Apollo Creed, aquel rival primero y amigo después de Rocky Balboa. Si no las han visto, búsquenlas. Boxeo, virilidad y épica. Un flipe. Y también me vi Una batalla tras otra. Una película extraña, cómica y trágica, de revoluciones que sucumben al funcionariado y malos muy malos y buenos muy tontos. Porque los héroes de hoy en día ya no huelen a perfume caro. Son así, circunstanciales y torpes. Es divertida, ligera, jazzística. Y Leonardo di Caprio está, como siempre, desmesurado y espectacular. Hace tiempo que me dejaron de interesar los premios y las galas. En general, no me gusta que me pastoreen, que me digan lo que me tiene que gustar y de lo que me tengo que reír. Creo que el talento, el verdadero talento, despierta más incomodidad que aplausos. Que el arte está para sacudir al poder, a lo previsible, y no para muñecos dorados. Es como esos políticos que comparten y dan las gracias a un periodista tras una entrevista. Significa, inequívocamente, que el periodista no ha hecho su trabajo. Si el político está contento, el periodista debería estar frustrado. Con el cine, con la literatura, con la música, pasa algo parecido. No hay nada más peligroso que la intrascendencia. Que acomodarse a los gustos de la mayoría. Que no sacar los pies del tiesto nunca. Los Óscars y los Goya llevan tiempo siendo una celebración de la nada, aunque a veces acierten. Lloré con Los Domingos y me inquietó mucho Maspalomas. Abandoné Sirat y tengo poco interés en ver Hamnet.