Pacientes oncológicos se proponen coronar las siete cumbres más altas de Albacete

Un grupo de pacientes oncológicos de Albacete se ha propuesto un reto mayúsculo: subir las siete cumbres más altas de la provincia. La iniciativa, organizada por la asociación SAMPO, tiene como objetivo demostrar que "se puede tener un cáncer y se pueden hacer estas cosas", además de poner en valor la importancia que tiene el ejercicio en la recuperación de la enfermedad. Para los pacientes, ir más allá de los tratamientos es fundamental. Así lo explica Paloma, una de las participantes: "Necesitas gente en tu entorno que normalice también el cáncer, ese ejercicio terapéutico que hace que vuelvas a activar todo el cuerpo". Para ella, el acompañamiento y el sentido del humor que impregna todas las actividades de la asociación, desde la marcha nórdica al ejercicio, "es maravilloso". La idea del proyecto surgió de Alicia García Nieto, una paciente y deportista aficionada a la montaña que, tras pasar por su proceso oncológico, se preguntó: "¿Por qué no podemos subir montañas con los pacientes oncológicos?". Según explica José Luis Sánchez, presidente de SAMPO, "nos encantó la idea y nos pusimos manos a la obra para poder sacarla adelante". El reto no es menor. Incluye la ascensión a picos como la Sierra de las Cabras, el Pico de la Atalaya en Nerpio, El Mentiras en Yeste o el Almenara. La ruta se completará en sucesivas excursiones mensuales durante 8 o 9 meses, con la previsión de finalizar a principios del 2027. La primera subida, prevista para el 8 de marzo, tuvo que posponerse por la nieve. Además, la asociación planea documentar la experiencia. "Durante las cumbres iremos haciendo vídeos, entrevistas y fotos porque lo que queremos luego es juntarlo todo y hacer un documental", detalla Sánchez. El objetivo es mostrar a la ciudadanía de Albacete los frutos de su esfuerzo. La actividad ha tenido una gran acogida, lo que ha llevado a la organización a crear un plan A, para quienes acometerán las cumbres, y un plan B con excursiones alternativas para aquellos que no puedan realizar la ascensión. "Lo que queremos también es que el paciente salga, haga una excursión, haga algo diferente", afirma el presidente de SAMPO, garantizando la inclusión de todos los miembros. SAMPO se fundó hace tres años con el objetivo principal de que el paciente oncológico hiciera ejercicio. Lo que empezó con cinco pacientes ha crecido hasta ver pasar a 350 personas. Todas las actividades, como meditación, danza o fútbol tranquilo, son dirigidas por voluntarios. "Queríamos que fuera el ciudadano el que ayudara al paciente", señala Sánchez. El presidente recalca que la asociación ya no es de sus fundadores, sino "de Albacete". La filosofía de SAMPO se resume en una frase que repiten como un mantra: "Gente pequeña, en lugares pequeños haciendo cosas pequeñas, pues podemos cambiar el mundo, y en SAMPO añadimos, podemos cambiar la calidad de vida del paciente oncológico".