Santiago Segura, tras el estreno de 'Torrente, presidente': "Con 900.000 espectadores en tres días, me entran ganas de pensar en la siguiente película, aunque sea en doce años"

La saga Torrente ha regresado rompiendo todos los récords. Con casi 900000 espectadores en solo tres días, se ha convertido en el mejor estreno del cine español en más de una década. Tras este éxito arrollador, su director y protagonista, Santiago Segura, ha roto su silencio en Herrera en COPE, en una entrevista con Carlos Herrera y Alberto Herrera, donde ha desvelado los entresijos de una película que ha revolucionado la taquilla y generado un intenso debate. Fiel a su estilo, Segura optó por una estrategia de lanzamiento completamente atípica. La película llegó a los cines sin tráiler, sin promoción y sin pases de prensa previos, anunciándose únicamente con una publicación en redes sociales. El director ha explicado que su intención era que "los fans de la saga" fueran los primeros en disfrutarla, creando una experiencia directa con su público más leal antes de iniciar la promoción convencional. Esta decisión generó un fuerte malestar en parte del periodismo especializado. Algunos críticos calificaron la estrategia como una "falta de respeto" e incluso una "decisión antidemocrática culturalmente". Segura ha respondido a la polémica asegurando que no hizo "nada ilegal" y que simplemente alteró el orden habitual. De hecho, ha organizado una "premier posparto", un pase de prensa y entrevistas en programas como El Hormiguero después del estreno en salas. "Si no has visto la película aún, es que no tiene mucho interés, pero aun así te invitamos", reza la irónica invitación a este evento posterior. Uno de los grandes atractivos del filme es el cameo de Carlos Herrera. Santiago Segura ha confesado que llevaba "años persiguiendo" al comunicador, a quien considera "un actorazo" con una gran presencia en pantalla. Debido a la apretada agenda del periodista, su participación tuvo que condensarse: "He juntado todas las escenas de uno de los personajes y lo harías en un día", le propuso Segura para convencerle. A pesar de no tener experiencia en rodajes tan largos, Herrera demostró una "paciencia infinita", según el director. El propio comunicador bromeó sobre la intensidad del trabajo y las múltiples repeticiones de escenas, asegurando al terminar: "Señores, aprovechen esto que es la última vez que voy a salir de una". Segura también ha revelado, entre risas, que para lo que ha cobrado, les ha hecho "un gran favor". El secretismo en torno a la película también trajo consigo una lucha contra los spoilers. Segura ha criticado duramente a un medio que desveló los cameos en su titular, calificándolo de "maldad" y un intento de "joder a la gente". Además, ha señalado que su equipo denuncia constantemente los fragmentos de la película que algunos usuarios suben a plataformas como TikTok, lamentando la facilidad con la que se difunde contenido protegido. En el plano ideológico, el cineasta ha defendido que la película es una sátira "muy light" y, ante todo, "una película de humor" cuyo objetivo no es "hacer sangre", sino hacer reír. Ante las críticas que le acusan de no definirse políticamente, Segura se reafirma en su postura: "¿A quién le importa lo que yo haga?". De hecho, ha celebrado el poder unificador de la comedia: "Si con mi película he logrado que alguien se ría sin pensar, mira, este se está riendo el de al lado y no es de mi ideología, me parece fantástico". El director también ha aclarado que la película no ha recibido subvenciones directas, aunque sí cuenta con desgravaciones fiscales para los inversores, un mecanismo habitual en la industria. Sobre el sistema de ayudas, se ha mostrado más partidario del modelo de financiación francés, donde un porcentaje de cada entrada se destina a un fondo común para futuras producciones cinematográficas. Con 900000 espectadores en tres días, el futuro de la saga parece más vivo que nunca. Santiago Segura ha admitido que estas cifras le dan "ganas de empezar a pensar la siguiente", aunque podría ser "dentro de otros 12 años". Mientras tanto, el fenómeno Torrente continúa en las salas, donde el público, según el propio director, ha creado una "fraternidad en la risa" que trasciende cualquier división.