Una investigación liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) sobre la merluza europea ha desvelado que las caídas registradas en la abundancia de esta especie (un fenómeno experimentado a finales del siglo XX y principios del XXI) han terminado afectando a los niveles de su diversidad genética. Este hecho puede comprometer el futuro de la especie al reducir drásticamente su capacidad de reproducción.