La pena del delantero

Hoy vengo a hacer un poco de antropología en relación al singular gremio de los delanteros y la persecución a la que se ven sometidos algunos de ellos. En las despiadadas décadas de los setenta, ochenta, noventa…el oficio de central se moldeó (también valdría pervirtió) con la idea de martirizar a las principales estrellas del equipo rival que, por lo general, eran sus goleadores. A los defensas de ese espacio temporal se les calibraba por tamaño, rapidez y contundencia que en muchos casos era directamente violencia. El arbitraje se inhibió y los delanteros sufrieron verdaderas cacerías hasta que muchos de ellos decidieron defenderse con armas parecidas o peores. Las patadas empezaron a cambiar de dirección y el juego se envileció por completo sin que aquello tuviese demasiadas consecuencias a nivel disciplinario. Se instauró la ley de la selva. Había licencia para atizar, pocos ojos mirando y casi nadie juzgando.