“Esto tenía que pasar”: el comité de empresa alerta del riesgo en los autobuses urbanos de Alicante

Los accidentes ocurridos en los últimos días en las líneas de autobús de Alicante no son hechos aislados, sino la consecuencia de una "tormenta perfecta" que combina una flota de vehículos obsoleta, con autobuses de hasta 20 años, y una red de infraestructuras deficientes y puntos negros. Así lo ha denunciado el Comité de Empresa de Automóviles La Alcoyana, que advierte que la situación "irá a más" si no se toman medidas urgentes. "Esto tenía que pasar", lamenta Paco Gallego, secretario del comité, quien lleva "más de un año" alertando del deterioro del servicio. El problema principal, según explica Gallego, es el envejecimiento de la flota. El contrato del transporte urbano de Alicante estipula que los autobuses no pueden superar los 10 años de antigüedad, pero al estar el servicio en prórroga desde 2014 con "contratos de emergencia", esta condición se incumple sistemáticamente. Para poder prestar el servicio, la empresa trae vehículos de otras ciudades "donde ya se desechan" por haber superado su vida útil, como el implicado en el reciente accidente de Agua Amarga, un autobús de casi 15 años que fue trasladado desde Bilbao. La pericia de los conductores se ha convertido en la única barrera contra la tragedia. En el accidente del pasado viernes, en el que un autobús lleno de pasajeros impactó contra un turismo, solo la rápida reacción de la conductora evitó un desenlace fatal. "Afortunadamente, no pasó una desgracia el viernes porque la chica tuvo muchos reflejos", afirma Gallego, quien añade: "Si no hubiese sido una tragedia, el autobús iba lleno y pesa 12 o 13.000 kilos". A la antigüedad de los vehículos se suman unas infraestructuras deficientes que el comité lleva años denunciando. La zona de Agua Amarga es un "auténtico punto negro" donde ya hubo un accidente mortal hace cuatro años. Otros focos de riesgo son los carriles bus en contrasentido de la Avenida de Jijona y la Avenida de Alcoy. El comité asegura haber remitido informes y fotografías al Ayuntamiento de Alicante, pero sus peticiones para instalar medidas de protección han sido rechazadas. La situación de las paradas es especialmente sangrante. Paco Gallego describe ubicaciones surrealistas que incumplen la normativa de accesibilidad desde 2007. En la Avenida de Novelda, por ejemplo, "hay una parada en una gasolinera", con el peligro que conlleva. En la calle Calderón, junto al Mercado, la parada está situada en la terraza de un bar: "La gente baja entre las mesas del velador", denuncia. Ante el "silencio administrativo" de la Conselleria de Transportes a sus denuncias, el comité de empresa ha elevado el caso al Síndic de Greuges, que ha dado un mes de plazo a la administración para que ofrezca una explicación. Sin embargo, las perspectivas no son buenas. Gallego advierte de que, si no se afronta la licitación definitiva del servicio de manera inminente, la renovación de la flota podría demorarse hasta 2030, ya que "hay una demora de más de dos años para servir autobuses nuevos", una situación que condena a los alicantinos a seguir viajando en vehículos obsoletos e inseguros.