En España, la pesca recreativa del atún rojo tiene muchas normativas y regulaciones, peor hay algo esencial que parte del mismo nombre: es (y debe ser) 'recreativa'. Es decir, las reglas españolas solo permiten la captura y suelta del Thunnus thynnus . Y, sin embargo, la cuota de muerte accidentales (unas 39,9 toneladas en 2025) se agota rapidísimamente ( tres días duró ese mismo 2025 ). Es decir, que (según los datos disponibles) casi todos todos los atunes que se enganchan al principio de la veda acaban muertos. Los pescadores españoles no consiguen devolver con vida casi ninguno . Ya es mala suerte. En cambio, en Reino Unido, se devuelven hasta el 99% . No es una historia de peces. Aunque lo parezca, esto no va de peces, no. Va de formación obligatoria, de equipo exigido, de protocolos de manipulación y, sobre todo, de control efectivo. Aunque no lo parezca, esto va de cómo es posible que dos países europeos produzcan resultados tan radicalmente diferentes. Y, sobre todo, va de cómo podemos solucionarlo. En Xataka España va a seguir pescando anguilas hasta que ya no nos queden anguilas que pescar Porque es innegable que tenemos un problema. No tiene ningún sentido que la pesca recreativa en España se haya convertido en una carrera por salir a pescar primero. En los últimos cinco años, la temporada de pesca efectiva más larga fueron siete días en 2021. Es decir, los pescadores tardaron una semana en matar accidentalmente a tantos atunes que la pesca se acabó. En 2022 y 2023 fueron cinco días y en los años siguientes, tres . El 75% de los accidentes del año pasado, por cierto, se hicieron en la Comunidad Valenciana. Con regulaciones más duras, esto no pasa . Es verdad, no obstante, que los datos son algo injustos. Mientras España tiene 1.900 licencias especiales, Reino Unido cuenta a penas con 81 barcos con permisos activos . Eso, queramos o no, simplifica las cosas. Pero no solo es una cuestión de tamaño. Es, sobre todo, una cuestión de por qué el motivo de que el sistema británico sea distinto también es interesante: hasta hace un puñado de años (sobre 2017) no había atún rojo en sus aguas . No había nada que pescar. Desde entonces ha empezado a volver (como ha pasado con otras muchas especies ) y las autoridades pudieron crear un sistema más garantista sin la presión de una industria ya consolidada. De ahí un menor número de barcos, la formación específica de los patrones y, sobre todo, las embarcaciones están obligadas a tener observadores independientes y cámaras para grabar lo que pasa allí dentro (al menos, con nuevos patrones). ¿Entonces no hay esperanza? Algo se está haciendo y es bueno reconocerlo: este mismo enero ha entrado en vigor una normativa que trata de digitalizar el registro de capturas y cerrar el "agujero negro estadístico". Peor lo expertos tampoco son muy optimistas . Temen que en este contexto (tres días de veda y una mortalidad implícita que bordea el 100%), está claro que la presión recreativa solo va a complicar las cosas. Y, al final, la solución solo va a venir cuando el sistema actual explote por las costuras. No es una anomalía: somos especialistas en ello . La buena notica y la mala son la misma: que eso va a pasar pronto. Imagen | Aristos Aristidou | Jordan Whitfield En Xataka | España va a seguir pescando anguilas hasta que ya no nos queden anguilas que pescar - La noticia Algo raro pasa con la pesca recreativa del atún rojo en España. Y sí, 'raro' en este titular significa (presuntamente) 'fraude' fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .