Arroz tres delicias, palitos de mozzarella, huevos con salmón en nidos de aguacate o tortilla de patatas: cuatro formas de cocinar el huevo en air fryer que no pueden faltar en la mesa En el ritmo frenético del día a día, a menudo buscamos soluciones rápidas que no siempre son las más saludables. Sin embargo, existe un ingrediente que todos tenemos en la despensa capaz de salvarnos cualquier comida, aportando sabor y saciedad sin complicaciones: el huevo. Considerado uno de los alimentos más completos de nuestra gastronomía, su preparación se ha vuelto mucho más sencilla gracias a las freidoras de aire. Este electrodoméstico se ha convertido en el aliado perfecto para cocinar de forma ágil, limpia y, sobre todo, ligera, permitiendo jugar con los tiempos para lograr desde yemas muy líquidas hasta huevos perfectamente cuajados utilizando apenas una gota de aceite. No se trata solo de comodidad; cocinar con huevo es apostar por una nutrición de calidad. Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), el huevo es un alimento de elevado valor nutritivo con un aporte de energía muy moderado; solo aporta 84 kcal por unidad y es una fuente excepcional de proteínas y grasas saludables. Destaca su aporte de vitamina B12, ya que con dos huevos diarios se cubre la recomendación para un adulto, protegiendo el sistema nervioso sin necesidad de consumir tanta carne. Además, aporta vitaminas A, D y minerales clave como yodo y selenio. Si buscas opciones nutritivas para tu día a día, a continuación te presentamos cuatro recetas que demuestran lo sencillo que es comer bien sin complicaciones. Arroz “no frito” tres delicias Arroz tres delicias Esta receta transforma el concepto tradicional de arroz frito en una opción mucho más ligera y digestiva. Al cocinarlo en la freidora de aire, conseguimos que los granos de arroz se impregnen perfectamente del aroma de la soja y el aceite, logrando una textura suelta y deliciosa en cuestión de minutos. Apunta los ingredientes para hacerlos: 300 gramos de arroz cocido (preferiblemente tipo basmati) 100 gramos de guisantes congelados 50 gramos de pollo en tiras o fiambre 40 mililitros de salsa de soja 10 mililitros de aceite de oliva Un par de huevos Para comenzar, bate los huevos y prepara un revuelto rápido en la sartén hasta que cuajen. Una vez listo, mézclalo en un bol grande junto con el arroz cocido, los guisantes, el pollo, la salsa de soja y el aceite de oliva. Es importante remover bien toda la mezcla para asegurar que los líquidos se distribuyan de manera uniforme y cada grano de arroz quede bien impregnado de sabor. A continuación, vierte la combinación en un molde o recipiente de cristal que sea apto para horno. Introduce el molde en la cesta y configura la temperatura a 160 °C durante unos 15 minutos. Este tiempo permitirá que los sabores se integren y los ingredientes alcancen la temperatura ideal, ofreciendo un resultado espectacular con el mínimo esfuerzo. Palitos de mozzarella crujientes Esta es una de esas recetas que demuestran que no hay que renunciar a los clásicos para comer de forma saludable. Al usar mozzarella descremada y la freidora de aire, conseguimos un aperitivo crujiente por fuera y fundido por dentro, pero con muchísima menos grasa que los precocinados tradicionales. Un paquete de queso mozzarella descremado en tiras (cortadas por la mitad) 35 gramos de harina integral Un huevo Un cuarto de taza de pan rallado Un cuarto de taza de panko (para un extra de crujiente) Una cucharadita de cebolla en polvo Una cucharadita de ajo en polvo Una cucharadita de sal. Una cucharadita de chile en polvo Una cucharadita de pimentón ahumado Salsa marinara (para acompañar) Una vez que tengamos todos los ingredientes listos, el primer paso —y quizás el más importante— es introducir los palitos de queso cortados en una bolsa hermética y congelarlos durante al menos 30 minutos. Este reposo en frío es vital para que la mozzarella coja cuerpo y no se desparrame por la cesta de la freidora al recibir el calor. Mientras tanto, podemos ir preparando las estaciones de rebozado: en un recipiente batimos el huevo, en otro mezclamos el pan rallado con el panko y las especias, y en un tercero ponemos la harina integral. Para conseguir un empanado perfecto, mete los palitos ya congelados en la bolsa de la harina y agita bien hasta que queden cubiertos, asegurándote de sacudir el exceso después. A continuación, pasa cada palito por el huevo batido y, seguidamente, por la mezcla de panko y especias. Es fundamental que el rebozado quede uniforme para que el queso esté bien protegido. Una vez listos, colócalos en una bandeja con papel de horno y vuelve a congelarlos durante al menos una hora, lo que garantizará que la cobertura se asiente por completo. Finalmente, llega el momento de la freidora de aire. Precaliéntala a 180 °C y engrasa la cesta con un poco de aceite en aerosol para evitar que se peguen. Cocina los palitos en tandas pequeñas, de unas seis unidades cada vez, para permitir que el aire circule libremente y queden bien crujientes. Tras solo 5 minutos, estarán listos para servir. Acompáñalos inmediatamente con la salsa marinara para disfrutar de ese contraste perfecto entre el exterior especiado y el interior fundido. Huevos con salmón en nido de aguacate Huevos con salmón en nido de aguacates Si quieres un plato saludable y sabroso, los huevos en nido de aguacate con salmón son una opción perfecta. Esta receta es ideal para una alimentación equilibrada: el huevo ofrece proteínas de gran valor nutricional, mientras que el aguacate aporta grasas beneficiosas y fibra, contribuyendo a una comida completa y nutritiva. Un aguacate maduro Un par de huevos Dos bastones gruesos de salmón (fresco o ahumado) Sal Pimienta Especias al gusto Queso parmesano rallado y nueces picadas (opcional) El proceso comienza precalentando la freidora a 180 °C Mientras tanto, corta el aguacate por la mitad y retira el hueso. Para que el huevo quepa sin desbordarse, utiliza una cuchara para agrandar ligeramente el hueco central de cada mitad. Una vez preparados, coloca los aguacates en la cesta, añade un bastón de salmón en cada hueco y rompe un huevo encima con cuidado. Cocina durante unos 10 minutos, o hasta que veas que la clara está firme pero la yema mantiene el punto de cocción que más te guste. Al terminar, retira los aguacates con cuidado para no romper el nido y sazona al gusto. Si quieres hacerlos aún más especiales, puedes espolvorear por encima una mezcla de queso parmesano y nueces picadas para potenciar los sabores umami. Tortilla de patatas Tortilla de patatas No podíamos cerrar esta lista sin el plato estrella de nuestra gastronomía: la tortilla de patatas. Es el clásico que nunca falla, y aunque parezca difícil de creer, es posible lograr todo su sabor y jugosidad reduciendo drásticamente el uso de aceite. Apunta los siguientes ingredientes para cuatro comensales: Cinco patatas medianas peladas y cortadas en trozos finos Una cucharada de aceite de oliva virgen extra Seis huevos grandes Una cebolla pelada y picada fina Sal al gusto (opcional) Para preparar este plato de tortilla de patatas, el primer paso fundamental es dejar las patatas ya cortadas en remojo para eliminar el exceso de almidón. Una vez listas, las introducimos en la cesta y agregamos la cucharada de aceite de oliva virgen extra. Removemos bien para que todas se impregnen y configuramos el cocinado durante media hora a 180 °C, teniendo la precaución de batir o remover el contenido cada 10 minutos para que se hagan por igual. Mientras las patatas avanzan, aprovechamos para pelar y cortar la cebolla en trozos pequeños. Esta se debe introducir en la cesta cuando hayan pasado unos 20 minutos del tiempo total, permitiendo que se dore lo justo sin quemarse. Por otro lado, batimos los huevos y, una vez que la patata y la cebolla estén en su punto, los incorporamos directamente en la cesta o en un molde adecuado, removiendo con cuidado para que cubran toda la patata y la mezcla sea homogénea. El secreto para que la tortilla cuaje correctamente y mantenga esa textura jugosa que tanto gusta es el control de la temperatura final. Para ello, configuramos la máquina a 130 °C durante un tiempo de entre 6 y 8 minutos. Una vez transcurrido este tiempo, solo queda sacar la cesta con cuidado y volcar la tortilla sobre un plato para disfrutar de este clásico de forma mucho más ligera.