En la previa del partido de Liga entre la Real Sociedad y Osasuna, el programa 'Tiempo de Juego' de la Cadena COPE ha sido el escenario de una fascinante lección de historia y geografía. El colaborador José Antonio Martín, ‘Petón’, quien ha confesado ir "claramente con Osasuna" por un día pese a su cariño por San Sebastián, ha sorprendido a la audiencia al desvelar una historia olvidada que une el fútbol con la ingeniería. La conversación ha derivado hacia la belleza de las provincias fronterizas de Navarra y Huesca. Petón ha destacado una de "las carreteras más bonitas de España", la que conecta Fago y Garde, pueblo natal del mítico futbolista Ignacio Zoco. La zona, que también acoge el histórico monasterio de Leire y enlaza con Sos del Rey Católico, ha sido descrita como un ejemplo de la 'España vaciada' en términos demográficos. El punto culminante de la narración ha llegado al hablar del pantano de Yesa, que este año se encuentra "a rebosar". En ese momento, Petón ha revelado una conexión inesperada: el ingeniero principal de esta monumental obra fue, nada menos, que el futbolista René Petit. René Petit no solo fue una figura clave en la ingeniería civil española, sino también una leyenda del deporte. Petón lo ha definido como "uno de los más grandes futbolistas de la historia de España, y de Francia". Jugó en el Real Unión y fue internacional con la selección francesa, dejando una huella imborrable en el fútbol de principios del siglo XX. La pasión de Petit por el fútbol era tal que protagonizaba hazañas hoy impensables. Según ha relatado el colaborador de COPE, el jugador demostraba un compromiso extraordinario con su club. "Cogía la moto en Madrid, se iba hasta Irún, jugaba con Real Unión y y volvía", ha explicado Petón, ilustrando la dedicación de una figura histórica que compaginó dos mundos aparentemente opuestos. El Embalse de Yesa, inaugurado en 1959, transformó el valle del río Aragón y permitió el desarrollo del regadío a gran escala gracias al Canal de las Bardenas. El Embalse de Yesa es una de las infraestructuras hidráulicas más relevantes del norte de España. Construido sobre el río Aragón entre Navarra y Aragón, su origen se remonta a los grandes planes de modernización agrícola impulsados desde finales del siglo XIX y principios del XX para garantizar agua de riego en amplias zonas de secano. Las primeras iniciativas para regular el caudal del río Aragón surgieron en el siglo XIX, cuando se planteó la construcción de un sistema de riego que llevara agua hacia las Bardenas. Aunque los primeros proyectos no prosperaron, el Plan Nacional de Obras Hidráulicas de comienzos del siglo XX recuperó la idea de crear un gran embalse que permitiera almacenar agua y asegurar el desarrollo agrícola de la zona. El proyecto técnico del pantano comenzó a definirse a principios del siglo XX y quedó vinculado al desarrollo del Canal de las Bardenas, una infraestructura clave para transformar miles de hectáreas de secano en regadío en Navarra y Aragón. Las obras del embalse comenzaron a finales de la década de 1920, aunque quedaron interrumpidas durante la Guerra Civil española. Tras el conflicto, los trabajos se retomaron y la presa fue finalmente inaugurada en 1959. Con una capacidad cercana a los 450 hectómetros cúbicos en su configuración original, el embalse permitió regular el río Aragón, abastecer el canal de riego y generar energía hidroeléctrica, consolidándose como una pieza fundamental del sistema hidráulico del valle del Ebro. La construcción del pantano también tuvo un importante impacto social. La creación del embalse provocó la expropiación de tierras y el abandono de pueblos como Ruesta, Tiermas y Escó, cuyos habitantes fueron desplazados. En las últimas décadas, además, el proyecto de recrecimiento del embalse ha generado un intenso debate social, político y ambiental en Navarra y Aragón.