El Ayuntamiento de Sevilla ha acogido esta mañana la reunión de la Junta Local de Seguridad en la que se han cerrado los detalles y criterios que darán forman al dispositivo especial con motivo de la celebración de la próxima Semana Santa . Un despliegue que un año más contará con una importante presencia de agentes de la Policía Local, la Policía Nacional y Guardia Civil, entre otros; y que, además, también sumará la presencia de drones y, por primera vez, de cámaras de videovigilancia con unos altavoces con los que será posible informar a la población de determinadas cuestiones en caso de alguna emergencia. Sin embargo, la gran novedad afectará a las vallas y aforamientos, ya que en esta ocasión no será la Policía Nacional quien tome la iniciativa sobre las mismas. Así lo ha anunciado el subdelegado del Gobierno en Sevilla, Francisco Toscano , durante la rueda de prensa en la que junto al alcalde José Luis Sanz ha informado sobre la operativa de este dispositivo. «La Policía Nacional no va a decidir el lugar en el que se coloca ninguna valla durante la Semana Santa» ha explicado. Su papel, según ha añadido, se dedicará a «asesorar» y ser «respetuosos» con la decisión que al respecto tomen tanto las propias hermandades, como el Consejo de Cofradías y el Ayuntamiento de Sevilla. Y es que, tal y como ha señalado Toscano, esta materia «es competencia municipal » y, por tanto, «debe ser el plan que ellos elabore el que recoja dónde se colocarán esas vallas». Un cambio de criterio con respecto a años anteriores, donde eran los agentes quienes tomaban la iniciativa al respecto, y con el que se quieren evitar imágenes como la que sucedió en 2025 en la salida y la entrada de San Isidoro, con el público muy alejado de la puerta del templo. El alcalde, por su parte, insistió en que «se va a tener en cuenta la opinión de cada hermandad » y, además, «la situación en la que se encuentre cada punto en determinados momentos», así como «el operativo dispuesto tanto por la Policía Local como por la Policía Nacional». Pero los responsables del Gobierno de España quieren evitar a toda costa las críticas recibidas en años anteriores por los aforamientos y la instalación de estos vallados, con el público muy lejos de las cofradías. Fuentes municipales confirman que este año se volverán a pintar las líneas rojas en el suelo para delimitar los espacios destinados al público y que se facilitarán las vallas que hayan solicitado las cofradías para los dispositivos de entrada y salida. En cuanto a los puntos más conflictivos, como pueden ser el Postigo, la Cuesta del Bacalao, la Cuesta del Rosario o el Salvador, el Consistorio proveerá de las vallas habituales por si fuese necesario desplegarlas, aunque la Policía Nacional insiste en que no serán sus agentes lo que tomen la última decisión. Eso sí, estarán presentes en estas zonas para actuar exactamente igual que otras ocasiones.