La imaginación siempe es un plus a la hora de protestar. Y en Tejina, en la isla de Tenerife, la paciencia de los vecinos ha llegado a su fin y se ha materializado en una construcción tan precaria como simbólica: una marquesina improvisada en una parada de guaguas. Hartos de esperar durante años una respuesta de las administraciones, los residentes de la zona de La Asomada han decidido tomar la iniciativa. Con lonas, tablones y los restos de unas sillas de madera, han levantado una marquesina rudimentaria en la parada ubicada entre la carretera General TF-13 y el Camino del Hurón, un gesto que evidencia una larga historia de reivindicaciones desatendidas y la urgente necesidad de una solución. Esta no es una queja nueva. La lucha por una marquesina en este punto de Tejina es una carrera de fondo que se extiende por más de dos décadas. Así lo ha confirmado Ciro Molina, presidente de la Asociación de Vecinos de las 3 Calles de Tejina, quien ha desempolvado la memoria administrativa de la asociación para constatar la antigüedad del problema. "Repasando la documentación he visto que la primera petición fue en el año 99", ha explicado Molina en 'Herrera en COPE Tenerife'. Según el representante vecinal, la hemeroteca demuestra que la petición de esta marquesina es una constante en la historia de esta popular zona de La Laguna. El hecho, es que la frustración ha crecido con el tiempo. Aunque en 2022 se presentó una nueva solicitud formal al Cabildo de Tenerife y se instalaron algunas marquesinas en otros puntos, esta parada, calificada por los vecinos como uno de los "puntos conflictivos", quedó en el olvido. Los propios residentes ya habían intentado adecentar el lugar anteriormente, instalando asientos y pintándolos de verde, el color corporativo de las guaguas de TITSA. La demanda se extiende a otras zonas desprotegidas del municipio, como la conocida popularmente como la curva pata rajada o un punto por debajo de la plaza, junto al edificio La Talaya, donde nunca ha habido un refugio para los usuarios del transporte público. El silencio administrativo se ha convertido en la norma. Ciro Molina ha revelado que, solo durante el último año, la asociación presentó 13 registros oficiales tanto al Ayuntamiento de La Laguna como al Cabildo para tratar diversas problemáticas. La respuesta, sin embargo, es casi siempre la misma: ninguna. "Alguna vez nos responden, pero es muy raro", ha lamentado Molina, quien subraya que el objetivo de registrar los escritos es que quede constancia de la gestión realizada, aunque la falta de comunicación por parte de las instituciones sea la tónica habitual. La reciente cadena de borrascas que ha afectado a las islas ha sido el detonante para que los vecinos pasaran a la acción. Las lluvias y el fuerte viento hacían insostenible la espera a la intemperie. La situación afecta a un amplio grupo de usuarios, pero se ceba especialmente con los más vulnerables. "Mucha gente de la zona son adultos mayores que cogen la guagua para ir hasta el centro médico que está en la zona de La Castellana", ha detallado el representante vecinal. A ellos se suman los niños que también utilizan el servicio para sus desplazamientos y que "también se mojan". Ante este panorama, la construcción de la marquesina ha surgido del "ingenio de los vecinos de La Asomada", y cumple una doble función: por un lado, es un acto de protesta visible y, por otro, ofrece una solución práctica e inmediata a un problema cotidiano. "Básicamente lo hicieron para tener un refugio. Como la administración no responde, pues los propios vecinos son los que pusieron eso ahí para que por lo menos quienes hacen uso cotidiano de de esa parada tengan una solución", ha señalado Ciro Molina. La iniciativa, por tanto, es una mezcla de denuncia social y autogestión ante la pasividad de quien tiene la competencia. La reflexión final del presidente de la asociación pone el foco en la dimensión humana del problema, un aspecto que a menudo se pierde en los laberintos burocráticos. Ha insistido en que cualquier decisión o planificación debe hacerse pensando en el bienestar de los ciudadanos. "Hay que pensar en quienes usan eso, que son personas que muchas veces, pueden llavar un bastón, personas con movilidad reducida", ha concluido. La competencia para la instalación de marquesinas en las carreteras insulares recae sobre el área de Movilidad del Cabildo de Tenerife, entidad a la que se han dirigido los escritos de los vecinos. Desde la asociación tienen claro su papel y sus límites. "Nosotros no podemos suplir el papel de la administración. Podemos actuar de enlace, pero nunca podemos hacer cosas que correspondan a la administración y, claro, esto es competencia del Cabildo", ha afirmado rotundamente Molina. A pesar de reconocer que la instalación puede no ser sencilla, el sentimiento general es de abandono por parte de las autoridades. La falta de respuesta y de acción a lo largo de los años ha generado una profunda desconfianza. "Nosotros somos conscientes que no tiene una fácil solución, pero echamos en falta la falta de compromiso de de las administraciones competentes en este caso", ha sentenciado Molina, resumiendo la frustración de los residentes de Tejina, que solo piden un servicio básico para hacer su día a día un poco más fácil.