El patrimonio de Sevilla añade una cuenta más a su rosario de bienes en peligro. La asociación Hispania Nostra ha añadido la Torre Blanca del Guadaira a su lista roja, que da cuenta de la sonrojante situación de ruina y abandono en la que se encuentra un cuarto de centenar de bienes monumentales de la provincia. El origen de esta pequeña torre defensiva se remonta al periodo andalusí y sus restos remiten a un modelo de torre militar ampliamente extendido por el Bajo Guadalquivir durante el siglo XIV, a la que se adosaba un molino, que aprovechaba para su funcionamiento la fuerza del agua de un meandro del Guadaira que discurría en sus inmediaciones. La construcción acabó quedando aislada y descontextualizada de forma definitiva y posteriormente quedó enmarcada en el parque Guadaira. Como destacan desde la asociación Hispania Nostra, se trata de una construcción de planta regular con dos alturas, una sala en cada planta y una escalera interior de acceso a la planta segunda y cubierta. El material empleado es ladrillo y tapial. De su pasado defensivo aún conserva restos de los matacanes que protegían sus vanos superiores. La faja de ladrillo que recorre la torre perimetralmente en distintas alturas la acerca al modelo constructivo de las torres de la muralla de la Macarena. La planta superior, cubierta por una bóveda, sería utilizada como almacén durante su época industrial. Su inclusión en la lista se debe a que necesita una restauración urgente para que no siga deteriorándose y acabe perdiéndose, puesto que el paso del tiempo y el vandalismo se han encargado de ir desgastando y dañando esta construcción. Localizada entre las Tres Mil Viviendas y Montequinto, lleva décadas lastrada por el abandono institucional. La mayor parte de los bienes patrimoniales que Hispania Nostra incluye en su lista roja están motivados, como en este caso, por su deterioro provocado por el abandono y el vandalismo . Son unos condicionantes que requieren de tiempo e inversión económica para resolverse, lo que hace que permanezcan años y años en este semáforo de las vergüenzas que tiene otros dos colores más. El negro corresponde a aquellos casos en los que los bienes han desaparecido directamente o se han visto alterados sus valores de manera irreversible. El verde, por el contrario, se utiliza cuando por fin se ha eliminado el riesgo que presentaban. Actualmente, y tras la incorporación de la Torre Blanca del Guadaira, la provincia de Sevilla cuenta con 27 bienes señalados en la lista roja, sin que haya ninguno en la lista negra, afortunadamente. El último que entró fue la torre romana del Cincho de Carmona en octubre del año pasado. También hay cuatro en la lista verde, concretamente las Reales Atarazanas y la capillita de San José en Sevilla capital y el palacio y la casa-mirador de los marqueses de Peñaflor, en Écija.