Navarra vuelve a ser escenario de un nuevo caso de éxito en la aplicación de la Ley de Segunda Oportunidad, tras la resolución favorable obtenida por un autónomo del sector inmobiliario que acumuló una elevada deuda como consecuencia de diversas circunstancias adversas. El origen del endeudamiento se sitúa en la actividad empresarial que el afectado desarrolló durante años como trabajador autónomo en el ámbito inmobiliario. Tras una etapa inicial de crecimiento y estabilidad, la crisis financiera iniciada en 2008 provocó el desplome del mercado y la paralización casi total de su actividad profesional, afectando gravemente a su capacidad de generar ingresos.