Los chiringuitos estallan contra la reforma de la Ley de Costas

El sector de los empresarios de playa afronta un inicio de temporada especialmente convulso. A los daños ocasionados por los temporales en el litoral, cuyas reparaciones llegarán tarde, se suma ahora la reforma del reglamento de la Ley de Costas impulsada por el Gobierno sin contar con ellos. "Año tras año nos estamos dando cuenta que esto es un sinvivir para nosotros, para el sector, siempre tenemos algún frente abierto", lamenta Francisco Trujillo, presidente de la asociación de chiringuitos y empresarios de playas de la Costa Tropical. El Ejecutivo ha aprovechado una directriz de la Comunidad Económica Europea para modificar el reglamento, pero "ha metido más cosas que nos afectan directamente", denuncia Trujillo. La principal queja es la falta de diálogo con un sector que representa a más de 4.000 empresarios en toda España. "No se le puede olvidar al ministerio que representamos a más del 95 por 100 de todo el sector en España", reivindica, criticando que el ministerio no quiera sentarse con ellos para conocer la situación real de las playas. Uno de los cambios más polémicos es la prohibición de construir sótanos en los establecimientos, que son utilizados como almacén. El sector no entiende cómo afecta esta medida al medio ambiente y advierte de que podría obligar a futuro a "demoler todos los chiringuitos que tengan sótano para volver a hacerlo sin sótano". Para Trujillo, "hay cosas que rayan un poquito la normalidad", y defiende que su aportación habría servido para adaptar la norma a la realidad. A la incertidumbre normativa se suma el estado de la costa. El Gobierno ha anunciado que los arreglos por los temporales no llegarán hasta abril, pasada la Semana Santa. "Es penoso que llegue Semana Santa y no tengamos por parte del ministerio esa ayuda tan necesaria", afirma Trujillo. Este esfuerzo recae ahora en los ayuntamientos, que no siempre disponen de medios suficientes. Pese a todo, se espera que las playas de la costa de Granada estén "bastante aceptables" gracias al trabajo de los consistorios. Sin embargo, el presidente de los chiringuitos teme que la falta de previsión del ministerio provoque la estampa habitual de ver "camiones paseando por la playa y la gente tomando el sol" en plena temporada.