Más allá de nuestras diferencias culturales, la mayoría de países del mundo (sobre todo en Occidente) solemos compartir algo: no nos gusta hablar de la muerte. Nada. Por eso es curioso que en Nueva York parte de la atención pública lleve un tiempo girando en torno a uno de sus grandes cementerios, Green-Wood , un camposanto de 190 hectáreas fundado en el siglo XIX. Más llamativo todavía es que Green-Wood no es noticia por su infraestructura o logística, sino por el nuevo servicio que quiere implantar: la "reducción orgánica natural" , también conocida como "terramación" o (más gráfico) "compostaje humano". Y sí, es exactamente lo que parece: tratar cadáveres para que convertirlos en compost humano. Quizás suene extraño o macabro, pero sus defensores aseguran que es una forma alternativa y mucho más "ecológica" de despedirse del mundo. Pendientes de Green-Wood . Lo comentábamos antes. En un mundo acostumbrado a vivir de espaldas a la muerte no es habitual encontrarse casos como el de Green-Wood, un enorme camposanto de casi 200 hectáreas situado en la parte occidental de Brooklyn que lleva semanas despertando la curiosidad del público. Hace poco medios como CBS News , New York Posts o incluso The Wall Street Journal le dedicaron amplios reportajes por la decisión de sus gestores de apostar por un nuevo (y polémico) servicio: la "terramación" . Dicho así, el término tal vez no se entienda demasiado bien, pero eso cambia cuando se usa su sinónimo más común: "compostaje humano". Si todo va según lo previsto y la Junta de Cementerios del Estado de Nueva York le da luz verde, las familias neoyorquinas podrán hacerlo allí a partir del próximo año . No serán las primeras. La "terramación" lleva ya algún tiempo disponible en otras partes de EEUU y hay otros países que también lo han aprobado, como Suecia . Último (y ecológico) adiós . Cuando una persona muere lo más habitual es que su cuerpo acabe en un ataúd y descanse bajo tierra o un panteón. También es frecuente ( cada vez más ) que los fallecidos dejen constancia de su deseo de que se les incineren. Entierros y cremaciones solo son sin embargo dos de las formas de las que podemos despedirnos de este mundo. Durante los últimos años se han desarrollado alternativas mucho menos populares (y con un marco legal en ocasiones más complicado), pero que generan cada vez mayor interés. Por ejemplo los "entierros ecológicos" , en los que se busca reducir al máximo la huella contaminante del sepelio. ¿Cómo? Evitando el uso de productos químicos para el embalsamamiento o ataúdes fabricados con materiales no biodegradables. La idea es sencilla: ponérselo lo más fácil posible a la naturaleza. Otra opción es la "acuamación" , un método de cremación a base de agua y químicos alcalinos. Un paso más allá . El sistema "compostaje humano" como el que quiere incorporar Green-Wood va un paso más allá. Los cadáveres se depositan en recipientes especiales en los que se acelera el proceso de degradación natural. Gracias a un flujo regulado de aire, temperatura y humedad, además de material orgánico, los microbios hacen su trabajo y el cuerpo se descompone en solo unas semanas. "Permanecen en una cápsula 40 días, un tiempo durante el que, gracias a un suave balanceo, se convierte en tierra", aclaran desde Green-Wood. Si tras ese proceso quedan restos como huesos estos se tratan a parte para añadirlos al resultado final: una suerte de 'compost' humano que luego puede repartirse por un jardín o en el que, por ejemplo, puede plantarse una semilla para recordar al fallecido. Lo mismo que hacen muchas familias con las cenizas, solo que tras un proceso más natural y ecológico. Al menos así lo defienden sus impulsores, que insisten sobre todo en su sostenibilidad medioambiental. En Xataka Monistrol de Calders es un pequeño pueblo de Barcelona con un objetivo: crear el primer cementerio feng shui de España ¿Qué ventajas son esas? La filosofía de fondo es la misma que la de los "entierros ecológicos", en los que suele prescindirse de embalsamamiento y ataúdes, pero con una ventaja extra: al no haber inhumación, no necesita el espacio que requiere un entierro tradicional. Y eso no es un detalle menor en cementerios como el de Brooklyn. La cremación también tiene esa ventaja, pero hay expertos que advierten de su huella ecológica: durante las incineraciones se liberan ciertas toxinas a la atmósfera, además de una cantidad notable de CO2. "Un informe de 2021 señala que el impacto en el efecto invernadero de una cremación, teniendo en cuenta el consumo eléctrico, transporte y los recursos usados, así como el gas natural, es de unos 430 kg de CO2 equivalente", anotan los profesores Sandra van der Laan y lee Moerman en un artículo publicado en enero en The Conversation . "Según el mismo informe, cada entierro estándar de Australia es responsable de la emisión de unos 780 kg de CO2 equivalente". Medioambiente… y algo más . Más allá de su mayor o menor atractivo en términos ecológicos, el "compostaje humano" ofrece otra gran ventaja: costes y espacio. Hace tres años The Guardian ya informaba de que los impulsores de la "terramación" en EEUU ofrecían el servicio por 7.000 dólares, no muy distinto a una cremación o enterramiento tradicional, aunque en este último caso al embalsamamiento y ataúd se añade otro coste crucial: el del terreno. Las parcelas en los cementerios son un bien escaso y eso se traduce tanto en problema logístico como de costes. "Enterrar es cada vez más inaccesible para muchos. Resulta caro y los camposantos se están quedando sin espacio, sobre todo en zonas urbanas", advierten Sandra van der Laan y Lee Moerman. Su análisis se centra en Australia, pero es trasladable a otros países. En Xataka En Alemania se abren cada vez más 'friedhofscafés'. Literalmente, cafeterías en los cementerios Un recurso escaso y "valioso" . "Si bien muchos cementerios australianos ahora tienen un plazo de uso limitado para las parcelas (25 años en la mayoría de los casos, renovables hasta los 99), el espacio sigue siendo valioso", advierten las expertas. No son las únicas que apuntan ese hándicap. En un reportaje reciente para TWSJ sobre Green-Wood, Tom Fairless recordaba que el camposanto de Brooklyn se está quedando sin espacio. Una perspectiva que probablemente no mejore a medida que la cohorte del baby boom vaya envejeciendo, fallezca y genere una mayor demanda de servicios funerarios, ataúdes… y tumbas. ¿Tan grave es el problema? Desde luego no es nuevo. En 2017 Forbes ya publicó un artículo en el que advertía de que Green-Wood se estaba quedando sin espacio, lo que llevó a sus responsables a tirar de imaginación, prescindiendo de zonas verdes, replanteándose caminos internos e incluso comprando una parcela para expandir las instalaciones. Su caso es interesante porque, ya por entonces, hace casi una década, el sector lo señalaba como un ejemplo de lo que estaba por venir. "Creo que lamentablemente muchos cementerios llegarán a este punto". Eso supone un desafío para un sector que mueve miles de millones de dólares y se apoya en gran medida en servicios tradicionales, como la gestión de espacios, servicios como el embalsamamiento o la venta de flores y ataúdes. TWSJ asegura que la industria funeraria mueve alrededor de 20.000 millones de dólares al año, un próspero negocio dominado por funerarias, cementerios, crematorios y grupos religiosos. La "terramación" supone para ellos una oportunidad y un reto. ¿Son todo ventajas? En absoluto. El "compostaje humano" ha recibido también críticas. Sus detractores advierten que el proceso puede ser tóxico y sobre todo señalan cuestiones éticas y morales. Desde luego la solución no ha gustado en la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, que se ha opuesto tanto a la "terramación" como a la hidrólisis alcalina al considerar que "no cumplen con los requisitos de la Iglesia para el debido respeto a los cuerpos". Al recelo de ciertos grupos religiosos se añade el complejo marco legal que exige adoptar nuevas formas de tratamiento de cadáveres. En EEUU hay más de una decena de estados que han dado su ok al compostaje (el primero fue Washington , en 2019), pero su expansión sigue suponiendo un desafío, tanto a nivel político como social. Por ejemplo, le está costando lograr amparo legal en Alemania. Imágenes | Wikipedia y Rodion Kutsaiev (Unsplash) En Xataka | El dramático retroceso de un glaciar en el Ártico acaba de revelar un espectacular "cementerio" de ballenas prehistóricas - La noticia En EEUU los cementerios se están saturando, así que una idea toma fuerza: que los seres queridos sean abono para las plantas fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .