El Reino Unido está negociando con sus aliados europeos para implementar cuanto antes un "plan viable" en el estrecho de Ormuz que garantice la seguridad del tráfico marítimo. El primer ministro, Keir Starmer, ha insistido en la necesidad de desescalar el conflicto en Irán y de recuperar la estabilidad en la región para evitar mayores subidas del precio del petróleo, las cuales ya están teniendo un impacto en las facturas de los consumidores británicos.