Borja Adsuara, especializado en derecho digital, aclara cómo funcionan los plazos de borrado y la dificultad de recuperar el control total de lo publicado Tres maneras de desconectar de las pantallas en familia, según una coach: “Somos un ejemplo para los niños” Tomar la decisión de abandonar una red social, no solo va de reducir el tiempo de pantalla, también es un paso hacia una mayor privacidad digital. Sin embargo, es pertinente plantearse qué pasa con todo el contenido que hemos compartido a lo largo de los años. Al solicitar la eliminación permanente de tu cuenta de Instagram o Facebook, ambas redes pertenecientes al gigante Meta, tus fotos y vídeos no se borran inmediatamente: hay un primer plazo de 30 días, aunque el contenido no es público, por si decides cancelar la solicitud y recuperar tu perfil. “El proceso de eliminación puede tardar hasta 90 días desde su comienzo”, informa la empresa, que también advierte en su web que ese contenido puede permanecer almacenado durante ese periodo “para poder recuperarlo en caso de una catástrofe, un error de software u otros posibles acontecimientos que causen una pérdida de datos”. “Y nos tenemos que fiar de que las borren pasado ese tiempo”, apunta Borja Adsuara, abogado especializado en derecho digital, en referencia a esa información que, aunque ya no sea pública, se mantiene almacenada. Además, existe un riesgo que escapa al control personal o de la plataforma: si otros usuarios descargaron tus fotos antes de que cerraras la cuenta o las republican, el rastro digital persiste. “Se puede reclamar a la propia red social, o incluso a la Agencia Española de Protección de Datos, si son imágenes sensibles, alegando que no se ha autorizado la redifusión de esos contenidos, que ya han sido eliminados”, indica Adsuara. “Pero en la práctica, si un usuario se las ha descargado, es muy difícil impedir que las vuelva a publicar y puede eludir su responsabilidad haciéndolo desde cuentas anónimas”, advierte. Ante el adiós definitivo Para poder llevar a cabo la eliminación de una cuenta es imprescindible haber iniciado sesión. Si hay imágenes o contenidos que no queremos que estén presentes en la plataforma, lo más fácil es que los eliminemos nosotros mismos si están en nuestro propio perfil. Si no es el caso, el abogado explica que la mejor opción es “reclamar directamente a Meta a través de los procedimientos de reclamación internos, pero te pondrán en la cola de las reclamaciones y, si no es un contenido sensible, tardarán en darte una respuesta, porque tienen que hacer una revisión humana”. Antes de la eliminación, también existe la posibilidad de descargar una copia de tus fotos y publicaciones, ya que una vez que se elimine perderás el acceso a esta herramienta de exportación. Si quieres tomarte un tiempo, pero no estás seguro de querer borrar tu cuenta por completo, también puedes optar por desactivarla temporalmente. En ese caso toda tu información permanecerá simplemente oculta hasta que decidas reactivarla iniciando sesión de nuevo. Adsuara es tajante sobre la mejor forma de proteger nuestras imágenes en redes: “No publicarlas, porque, una vez que las publicas, pierdes el control sobre ellas”. El experto subraya que incluso ni las cuentas privadas están completamente a salvo. “Publicar con la configuración privada no impide que uno de tus seguidores las descargue y las redifunda fuera de ese círculo. Es lo que pasa muchas veces con las fotos en grupos de WhatsApp privados”, incide.