El puerto de Avilés vive estos días una imagen poco frecuente con la presencia del Duque de Ahumada , el buque insignia del Servicio Marítimo de la Guardia Civil , en una escala que no había tenido antes en la ciudad asturiana. La llegada de esta embarcación, con base habitual en Cádiz, sitúa de nuevo al recinto portuario avilesino en el foco de una operativa vinculada a la vigilancia y al control en aguas del Cantábrico. El patrullero quedó consignado en el Muelle Niemeyer, un punto muy visible dentro de la ría. Su presencia despierta interés por el papel que desempeña este barco en campañas de inspección pesquera , relevo de dotación y apoyo a misiones de vigilancia marítima, aunque el detalle más llamativo de esta estancia no se descubre hasta más adelante.