Canarias se enfrenta a un déficit real de profesionales de la fontanería, un problema estructural reconocido en los informes de empleo. Según explica Guillermo Wyttenbach, gerente de CAFONGAS, el aumento del turismo, la construcción y la rehabilitación energética ha disparado la demanda. Esto provoca que las empresas tarden en encontrar instaladores y que quienes se dedican a esta profesión tengan la agenda completa, dando plazos para el mes siguiente o incluso más tarde. A pesar de ser una profesión con futuro, no atrae a los jóvenes. Wyttenbach apunta al "desconocimiento" sobre el potencial económico y a una percepción social anclada en el pasado. "Siempre se ha hablado a la gente joven de estudiar, estudia para que llegues a la universidad y seas una persona con éxito", señala, cuando la realidad es que "existen muchos oficios técnicos, como el de la fontanería, que son más estables que algunas de las carreras universitarias". A esta idea se suma la falsa creencia de que es un trabajo "duro" y con "poco prestigio". Sin embargo, el gerente de CAFONGAS defiende que los instaladores se divierten con su trabajo, se enorgullecen de un trabajo bien hecho e incluso "lo cuelgan en las redes sociales y presumen de ello". El aspecto salarial es uno de los grandes desconocidos. Un buen profesional empleado puede ganar un neto de "1.500 o 1.700 euros al mes", mientras que un trabajador autónomo "puede superar los 3.000 euros" en condiciones normales. La clave destaca Wyttenbach, está en ser un "buen profesional". Las cifras más llamativas aparecen en casos excepcionales. Aunque un autónomo puede superar los 3.000 euros, "más trabajas, más te lo curras, más ganas". Atendiendo urgencias en festivos o en horario nocturno se pueden alcanzar cifras mucho mayores. "Son situaciones excepcionales, pero realizando una continua sucesión de situaciones excepcionales puede superar los 10.000 euros", afirma. Wyttenbach concluye que la fontanería es una de las profesiones técnicas con "mayor empleabilidad". Por ello, recomienda a los jóvenes con ambición y ganas de estabilidad que se formen en este campo: "Canarias necesita fontaneros instaladores. Es profesión con futuro, con trabajo asegurado, y está bien remunerado". Durante décadas, el imaginario colectivo del éxito profesional estuvo ligado a los despachos, las profesiones liberales y los títulos universitarios. Sin embargo, el panorama laboral actual está viviendo un vuelco histórico. Mientras que los trabajos de "cuello blanco" comienzan a sentir la presión y la incidencia directa de la inteligencia artificial, las profesiones manuales, como la fontanería, la electricidad o la albañilería, están emergiendo con una fuerza y un prestigio renovados Armando Ojeda, docente y divulgador digital, señala que estos profesionales se encuentran ante una "ventana de oportunidad" única. A diferencia de otros sectores, la IA de momento no afecta a la realización directa de su trabajo, permitiéndoles alcanzar una notoriedad social y un poder adquisitivo que antes parecía reservado a otros estratos. Este fenómeno, que ya es una realidad en países escandinavos o en Estados Unidos, sitúa a los contratistas y técnicos serios en un nuevo segmento social muy valorado. La clave para consolidar este ascenso radica en la fiabilidad y la seriedad. Superar la antigua "leyenda negra" de presupuestos inflados y trabajos inacabables es fundamental para que estos expertos sigan ganando terreno. Aunque en el futuro la robótica podría cambiar las reglas del juego, ese escenario aún es lejano debido a los altos costes de implementación. Por ahora, la tecnología es una aliada que mejora su comercialización y visibilidad, mientras la demanda, especialmente en lugares con infraestructuras antiguas, no deja de crecer. El mercado de trabajo actual, no solo en Canarias sino en toda España y en general en el mundo occidental, atraviesa una encrucijada histórica donde los modelos tradicionales de producción están quedando rápidamente obsoletos. Ya empiezan a circular frases como "Si tu trabajo se puede hacer 100% desde casa, date por despedido en 5 años porque serás sustituido por una IA". Mientras que los sectores administrativos comienzan a sentir el impacto directo de la automatización en sus tareas rutinarias, aquí llega ese momento en el que a las 17:30 de un sábado te quedas sin agua caliente porque se ha roto el termo, y aquí llega en fontanero 24 horas urgencias. La inteligencia artificial nos prometía trabajar menos y ganar más, mejorando la calidad de vida general, pero de repente tenemos a programadores informáticos o analistas económicos en el paro mientras que electricistas, cerrajeros o mecánicos de coches pueden permitirse agendas tranquilas y con lista de espera. En este contexto, la formación continua y la especialización técnica se convierten en el único salvavidas real para no ser desplazado por otros profesionales que sí dominen el nuevo ecosistema laboral de las profesiones antiguamente denostadas. En cualquiera de los casos, nunca es tarde para cambiar y como se suele decir: nunca sabes qué sorpresas te traerá la vida.