El Banco Santander , presidido por Ana Botín , mantuvo durante más de dos años una compleja negociación con una entidad financiera de Estados Unidos. La operación buscaba reforzar la presencia del grupo español en el mercado norteamericano, uno de los territorios considerados estratégicos dentro de su plan de crecimiento global. La maniobra, desarrollada con discreción y sin trascender públicamente durante gran parte del proceso, implicaba a uno de los bancos regionales más sólidos de la costa este. Sin embargo, pese a los avances y a varias revisiones de la oferta económica, el intento terminó frustrándose en el último momento.