En los campos de fútbol pasa de todo y ya estamos acostumbrados a ver situaciones extrañas o directamente surrealistas, a veces por parte de los jugadores, pero también del cuerpo técnico, del árbitro, de los recogepelotas, de los espectadores o incluso de animales que se cuelan en el terreno de juego. Pero también los objetos se pueden rebelar y convertirse en protagonistas inesperados.