Las plantas de Mimosa pudica pueden de alguna manera efectuar un seguimiento de la cantidad de eventos en su entorno: los científicos creen que esta habilidad podría interpretarse como una forma de "contar". Los investigadores advierten que no se trata de números ni lenguaje interno: lo observado en esta especie vegetal es un cómputo funcional, que se desarrolla con fines adaptativos y desafía la línea entre reflejo y aprendizaje.