El fenómeno Torrente ha regresado con una fuerza arrolladora. La última película de Santiago Segura, 'Torrente Presidente', ha desembarcado en los cines españoles logrando cifras de récord. En solo un fin de semana, la cinta ha recaudado casi 7 millones de euros y ha sido vista por 900.000 personas, acaparando así el 78% de la taquilla nacional, pese a una prácticamente inexistente campaña de promoción. La película, que narra la incursión en política del esperpéntico expolicía, ha generado un ambiente de 'buen rollo' en las salas, según ha explicado en 'La Tarde' de COPE el profesor de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Navarra, Alberto Nahúm. El experto, que acudió a ver la película, ha señalado que "se notaba que Segura sabe quién es su público y sabe dar con la tecla", una percepción compartida por Pilar García Muñiz, quien destacó la presencia de un público "especialmente joven" que "se partía de la risa" con las nuevas andanzas del personaje. Parte del éxito reside en su naturaleza provocadora, ya que, como se comentó en la entrevista, "no es para ofendiditos" porque ataca a todo el mundo por igual. El humor de la saga se convierte en un refugio contra un entorno cultural donde a menudo hay que "ir con pies de plomo" para no ofender. Según el análisis del profesor, la película combina parodia y sátira para disparar "a todo el espectro político", consiguiendo que "o todo el mundo se sienta ofendido o todo el mundo encuentre algo con lo que reír" . Para Nahúm, el humor de Torrente va más allá de las fronteras ideológicas y es "capaz de crear puentes" al reírse de sí mismo, de las etiquetas y de toda la clase política. Una idea que el propio Santiago Segura ha confirmado en una entrevista en ' Herrera en COPE' con Carlos y Alberto Herrera, donde ha mostrado su satisfacción por unir a espectadores de distintas ideologías. "Aquí sale mi parte moñas, que es hermanar a la gente en algo, que es en la risa", ha afirmado el director y actor, quien se ha mostrado feliz de que en el cine haya "gente de izquierdas y derechas riéndose en la misma película" frente a los políticos, que parecen "felices de que estemos divididos y encabronados" La campaña de marketing ha sido tan atípica como efectiva: un simple cartel negro y eslóganes como "La película que acaba con la polarización" o "Las dos Españas la odiarán por igual" han bastado para generar una enorme expectación. Alberto Nahúm califica esta estrategia como un "marketing casi de la ausencia o del silencio" que ha sido clave. En su opinión, el secretismo sobre los cameos y la falta de imágenes promocionales ha provocado el conocido como 'FOMO' ('fear of missing out' o miedo a quedarse fuera), impulsando al público a acudir a las salas para ser los primeros en descubrir las sorpresas. El propio Santiago Segura ha explicado esta decisión como un gesto de respeto al espectador y a los fans de la saga. "Como cinéfilo pensé, como estoy muy loco, digo, ¿y si estrena mi película, pero como creo que va a ser un festival para el afán de la saga, la estreno primero en cines, sin nada?", ha comentado, subrayando su intención de no "arruinarle la fiesta de los cameos" a su público. La trama de 'Torrente Presidente' está íntimamente ligada a la actualidad, lo que sirve como un potente reclamo. Según los analistas del programa, de todas las entregas, esta es la más conectada con la situación política que atraviesa el país. Alberto Nahúm ha destacado que la película incluye "GAGS de cosas que salían en las noticias hace tres semanas", lo que demuestra una producción muy pegada al día a día. El propio Segura ha reconocido que la realidad a veces supera a la ficción, afirmando que casos como el de Koldo y Ábalos son "muy torrenteanos" y que la realidad "va por delante" de su historia. Nahúm incluso ha apuntado haber detectado trucos de edición que sugieren que algunas frases sobre noticias muy recientes se han añadido en posproducción para mantener esa frescura. Al final, según el profesor, la película funciona porque nos devuelve un "espejo muy deformado" de la sociedad, un esperpento que permite "aliviar nuestras propias penas sociales" a través de la risa.