En estos días se reúne en Roma la Asamblea Plenaria de la Comisión Pontificia de Protección de los Menores y el Papa se ha reunido con los participantes. Bajo la dirección de Thibault Verny, la Comisión ya cuenta con 12 años de existencia, desde que fuera creada por el Papa Francisco en el año 2014, para paliar los casos de abusos dentro de la Iglesia. Encargados de elaborar el Informe Anual, realizan una labor exhaustiva, autocrítica y esencial para prevenir y reparar la lacra de los abusos que, lamentablemente se han producido en el seno eclesiástico. Los escándalos se reparten por todo el mundo y también han salpicado a España. La propia Conferencia Episcopal puso en marcha el Plan PRIVA para reparar y escuchar a las víctimas, junto a muchas otras iniciativas que buscan prevenir y proteger a los menores, y que han sido alabadas por la propia Comisión Pontificia, valorando positivamente esa labor que quiere conseguir que la Iglesia sea efectivamente el refugio que debe ser para todos, especialmente para los más débiles, para los menores. El Papa destacó precisamente la necesidad esencial de escuchar a las víctimas para prevenir los abusos. De crear, de esa manera, "una auténtica cultura del cuidado", porque, en las propias palabras del Pontífice, "La prevención de los abusos no es una tarea opcional, sino una dimensión constitutiva de la misión de la Iglesia." León XIV agradeció el trabajo de la Comisión "exigente y a veces silencioso y a menudo oneroso, pero esencial para la vida de la Iglesia y para la construcción de una auténtica cultura del cuidado". También valoró el legado de Francisco, que incluyó la Comisión en la Curia romana, dotándole de una importancia y una orientación central y esencial a la Iglesia Católica. También valoró la sinergia con el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, uno de los más importantes de la Curia, dedicado entre otras cosas, a la vigilancia disciplinaria dentro de la Iglesia. El Papa León exhorta además a una cooperación aún mayor con los Dicasterios, dado que la labor de la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores requiere «un enfoque multidisciplinario y sistemático». A su vez, los Dicasterios pueden beneficiarse de lo realizado a lo largo de once años de servicio, en particular en la escucha «atenta y sincera» de las víctimas, los supervivientes y sus familias. El Pontífice recuerda que el Informe anual de la Comisión «es una herramienta de gran importancia», pero también «de esperanza y prudencia, que deben ir de la mano por el bien de la Iglesia».