Así es la técnica de la crioablación para congelar tumores que se realiza ya en el Hospital de Santiago

El área sanitaria de Santiago y Barbanza ha marcado un nuevo hito en su actividad quirúrgica al llevarse a cabo por primera vez una intervención de crioablación renal. Esta novedosa técnica ha sido implementada por el equipo en el que participa el médico intervencionista Jorge González. Y que, a diferencia de la ablación por calor que es más conocida, utiliza el frío para destruir lesiones que, en esta primera intervención realizada en el Hospital Clínico Universitario de Santiago (CHUS), logró hacerlo con el tumor de una paciente situado en uno de sus riñones. Según explica en Herrera en COPE Santiago el propio doctor Jorge González, el procedimiento consiste en "pinchar una lesión con una aguja" cuya punta, en lugar de generar calor, "utiliza frío con temperaturas bajo 0". Esta tecnología, aunque relativamente nueva, ya se está consolidando en el tratamiento de tumores renales y tumores pulmonares, aunque también se puede utilizar "en otros sitios y para otra patología, tipo malformaciones arteriovenosas", aclara González. Los beneficios para el paciente son significativos. Al tratarse de una técnica percutánea (a través de la piel), se evita la necesidad de una cirugía abierta. Esto implica que "la recuperación es más rápida, menos estancia hospitalaria y se disminuyen las complicaciones que pueden ocurrir por la propia cirugía abierta en sí, tipo sangrados y cosas así", señala el especialista. Esta aproximación mínimamente invasiva es especialmente valiosa en pacientes con mucho riesgo quirúrgico, ya sea por edad avanzada o por la presencia de otras enfermedades. Para ellos, este procedimiento permite realizar el tratamiento "con mayor seguridad", añade Jorge González. La diferencia en el tiempo de hospitalización es notable. Mientras una cirugía convencional puede requerir varios días de ingreso, con la crioablación, "si todo va bien, al día siguiente" el paciente puede recibir el alta, quedándose como máximo "un par de días" para controlar el dolor si fuera necesario. La primera intervención con esta técnica en el área sanitaria se realizó hace aproximadamente cuatro semanas. El doctor González confirma que la paciente "está bien en su casa, sin complicaciones", aunque se encuentra pendiente de un control en tres meses para confirmar que el tratamiento fue completamente efectivo. Y reconoce que, aunque era la primera vez que se realizaba en Santiago, el equipo no sintió una presión excesiva ya que el Dr. González  ya había empleado la técnica en otros hospitales de España.  Explicando que el procedimiento "es parecido a lo que hacemos habitualmente" con la termoablación. La principal diferencia radica en que la crioablación requiere colocar más de una aguja, normalmente tres. En esta primera operación participaron tres profesionales sanitarios por lo que la colaboración fue clave, según González, no solo para garantizar el éxito, sino "para estar todos y aprender también todos". El médico se muestra optimista sobre el futuro de la técnica, ya que considera que "hay un montón de población mayor y con muchas comorbilidades (coexistencia de dos o más enfermedades), trastornos o afecciones físicas o mentales en una misma persona al mismo tiempo  que se pueden beneficiar".