Trump se queda solo tras presionar a la OTAN para que se involucre militarmente en la reapertura del estrecho de Ormuz

La convulsa relación que Donald Trump mantiene con la OTAN se enfrenta a una nueva prueba de fuego. El presidente de Estados Unidos aseguró el domingo que a la Alianza Atlántica le espera "un futuro muy malo" si sus aliados se niegan a ayudar militarmente a Washington en la reapertura del estrecho de Ormuz, por el que transita cerca del 20% del petróleo y el gas licuado mundial. El cierre intermitente de ese paso estratégico, vital para la economía mundial, ha sido una de las medidas adoptadas por Irán en respuesta a la agresión militar lanzada por EEUU e Israel contra su territorio hace algo más de dos semanas. Pero de momento las presiones de Trump no han surtido efecto. Los ministros de Exteriores de la Unión Europea han rechazado este lunes el envío de buques de guerra a la región, la misma respuesta pronunciada por otros aliados estadounidenses como Japón o Australia.