Una de las conclusiones de las elecciones en Castilla y León del domingo es que la división de las formaciones situadas a la izquierda del PSOE, que concurrieron por separado a esta cita con las urnas, les ha penalizado hasta el punto de desaparecer del Parlamento regional. Es el caso de Podemos, que perdió el escaño que tenía, e Izquierda Unida y Sumar, que tampoco lograron el porcentaje mínimo para lograr representación.