Fernando Franco, inevitablemente te echaremos de menos

Conocí a Fernando Franco cuando, ya desde los comienzos del Club FARO, hacía la crónica de las conferencias que allí se impartían. Charlábamos antes de iniciarse el acto. Luego, terminada la conferencia y antes del coloquio, le veía salir apresuradamente del local (el edificio del entonces Rectorado) para llevar la crónica al periódico. Me asombraba la destreza con que extractaba la intervención del conferenciante. Durante un tiempo, aderezaba el reportaje con una columna adicional, minicrónica social del acto a cuyas líneas asomaba siempre su sonrisa indulgente. Era, sin duda, un gran periodista.