Las redes sociales en la vida de los adolescentes pueden llegar a convertirse en veneno para su salud mental. Hasta el extremo de que un estudio de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche determina que el uso intensivo de las plataformas digitales en menores de dieciséis años se asocia con un aumento de los síntomas depresivos. El verdadero riesgo radica en su “uso problemático” y no tanto en el tiempo que dedican a ellas.