Movilizados y divididos

Elecciones autonómicas en Castilla y León y municipales en el Estado francés. Una idea fuerza común para ambos procesos tras los resultados del domingo: la derecha y, sobre todo, la ultraderecha están muy movilizadas, no sólo en los estados francés o español, sino en el conjunto de la UE y del mundo de la mano de la extensión del trumpismo. El PP gana y crece, el PSOE sube igualmente y termina con la racha de derrotas en Extremadura y Aragón, Vox, crece, pero queda lejos de su objetivo de alcanzar el 20% del voto y las izquierda de Podemos e IU-Sumar en dos listas separadas cosechan sendos estrepitosos fracasos. Una vez más. O se lo piensan o acabarán operación tras operación de división y reproches cruzadas en la misma nada a nivel del Estado. Tiempo de reflexionar, ya tarde, pero mejor que nunca. El PP supera la presión de Vox con Mañueco, pero depende de Abascal para gobernar, al igual que en Extremadura y Aragón donde la elección de sus presidentes sigue paralizada. Habrá acuerdo supongo al final en los tres territorios, pero el precio que quiere cobrar Abascal será alto. Más inestabilidad institucional y deterioro de los servicios públicos que pagarán los ciudadanos como en Andalucía o Valencia. El PSOE ha pillado una de esas derrotas dulces que dan aire político, también a Sánchez, pero poco más tras 40 años en la oposición allí.