El PP esperaba como agua de mayo los resultados de su diseñada secuencia electoral en tres CCAA que ya gobernaba, pero en ninguna de ellas ha conseguido el declarado objetivo de alcanzar la mayoría absoluta. Al contrario. Hoy es más dependiente de Vox en Extremadura –donde ha tumbado los dos intentos de Guardiola de ser reelegida–, como tampoco lo ha constituido en Aragón, también con más dependencia de la ultraderecha que antes de forzar el anticipo electoral.