Rocío Trujillo, una joven docente malagueña, ha compartido una experiencia personal que ha resonado con miles de personas. En un vídeo de su cuenta de TikTok, la profesora relata cómo una situación de estrés y sobrecarga laboral la ha llevado a tomar la drástica decisión de dejar su trabajo. "He tenido que dejar el trabajo porque me dio ansiedad", confiesa en la publicación, donde narra una espiral de autoexigencia que finalmente ha afectado a su salud mental. Detrás de la cuenta @rociootrujillo se encuentra una profesional dedicada al sector educativo, conocida por compartir recursos pedagógicos y dinámicas para el aula. Su contenido, que va desde materiales didácticos hasta consejos para profesores de idiomas, ha ganado una amplia audiencia de habla hispana, consolidándola como una figura de referencia para otros docentes. La historia de Trujillo comienza con una vocación temprana. "Empecé con 16 años y voy a cumplir 27", explica, subrayando que enseñar es lo único que ha hecho en su vida. Tras acabar la carrera de Estudios Ingleses en 2021, encadenó varios trabajos como profesora extraescolar mientras se embarcaba en una segunda carrera, Primaria, y aceptaba la propuesta de escribir un libro. El ritmo se intensificó durante el verano de 2024, cuando aceptó un trabajo temporal enseñando español a italianos sin haber tenido vacaciones desde el curso anterior. Justo cuando creía que podría descansar, le ofrecieron un nuevo puesto en una academia. "Me ofrecen absolutamente de todo y yo digo a todo que sí", admite, describiéndose como una "workaholic" que aceptó jornadas maratonianas. La joven llegó a trabajar 10 horas diarias en turno partido, combinando clases intensivas por la mañana, clases normales por la tarde y más intensivos por la noche. "¿Has hecho cuentas?", pregunta en el vídeo. Esta situación se prolongó durante dos meses hasta que su cuerpo "dio" de sí, forzándola a reducir ligeramente la jornada en noviembre de 2024. El año 2025 marcó un "antes y un después". A pesar de la carga, se matriculó de nuevo en la universidad, aunque esta vez solo de una asignatura y las prácticas. Sin embargo, en febrero, vivió lo que describe como un "evento canónico" que la llevó a poner la carrera en pausa, con la sensación de que "nunca voy a volver a darle al play". El malestar se cronificó. "Me dormía llorando, me levantaba llorando, iba al trabajo con ansiedad, no quería trabajar", relata. Su pasión por la docencia se desvaneció, hasta el punto de sentir un "rechazo increíble" hacia la enseñanza y abandonar sus proyectos de divulgación. Finalmente, una crisis de ansiedad gordísima en el trabajo, con mareos y dolor de barriga, fue el detonante. Con su testimonio, Trujillo busca lanzar una advertencia a otros compañeros de profesión, una situación que refleja cómo muchos profesores se sienten poco valorados. "Es una profesión muy complicada y muy delicada", afirma, y recalca la importancia de escuchar las señales del cuerpo. "Cuando un mal día se convierte en una semana es que algo pasa y que tomes las decisiones a tiempo", aconseja. Su mensaje se dirige directamente a quienes, como ella, sobrepasan sus límites laborales, incluso fuera del horario lectivo. "Y sí, me refiero cuando corriges un viernes por la noche a las 10:30", especifica, haciendo un llamamiento a priorizar la salud. De esta forma, las redes sociales se convierten en un altavoz para profesionales de distintos ámbitos, desde la enseñanza hasta profesores de autoescuela que revelan sus trucos. La reflexión final de la docente es contundente: "Puedes o puedes no tenerlo toda tu vida, pero tu cuerpo sí que va contigo toda tu vida y sobre todo tu mente". Su consejo es claro: "Cuídalos, escúchalos y por favor mira por ti y para". Una experiencia personal que sirve como recordatorio de la importancia de la salud mental en el exigente entorno laboral actual.