Fue hace más de veinte años, en aquella temporada en que la primera vuelta había dejado un preocupante balance de dos victorias frente a más de una docena de derrotas. Había que ponerse las pilas en la segunda vuelta para remontar puestos en la tabla y rehuir el descenso. Era crucial animar a Lucio, De Miguel, Oriol, Berni... y encontrar alguna frase que reflejara ese espíritu. A la hora de preparar la pancarta, Rafa no tuvo que pensarlo mucho. "Quien nunca se rinde, al final triunfa". A su padre, también Rafael, le gustó, y así lo pintaron en letras mayúsculas. El resto ya es historia. El equipo se salvó y la Kali había acuñado el lema entre los lemas.