Se puso Rudiger delante de los medios, algo poco habitual, y dejó titulares. El alemán habla tan claro como juega. Y, en las últimas semanas, bastante bien. Pilar de este Madrid con tanta baja en defensa, ha recuperado su mejor versión. Y no ha dejado de lado sus locuras. Como esa acción al límite con Diego Rico en el Madrid-Getafe de hace dos semanas, en la que el lateral azulón le acusó de ir adrede a hacerle daño al impactar con la rodilla en su cara: «He visto las imágenes a cámara lenta y es terrible. Pero si ves la jugada en sí... yo no voy a discutir con él, pero no le maté. No hay que exagerar el contacto, porque si voy con intención y aposta no se levanta del suelo. Si congelas una imagen no te cuenta todo. Y no fue roja, no me echaron. Así que nunca fue mi intención hacerle daño. Me gusta ser duro cuando juego, pero tengo unos límites que no traspaso. Por eso creo que esas declaraciones son un poco exageradas». El anti-Haaland también hablo de sus duelos con Erling. Con él en el campo, el noruego solo ha visto portería en una de las ocho veces que se ha medido contra el Madrid. Y sin ir muy lejos, en la ida apenas tocó diez balones: «Me he enfrentado a Haaland muchas veces. Es un jugador de clase mundial, joven y está muy fuerte. Me encanta estos tipos de duelos porque son batallas físicas y las necesito. Han aportado cosas a mi carrera. En mi primera temporada aquí fui el primer central en hacerle frente». También habló de la renovación. Acaba contrato el 30 de junio, pero aún no se han sentado a valorar un año más de blanco. Por él, no será: «Yo amo el Madrid, pero no es momento de hablar de ello. Ahora lo más importante es que me siento bien y sano». También se siente bien y sano Arbeloa. Como es habitual, Mánchester recibió al Madrid, una temporada más, con cielo plomizo, lluvia, viento y frío. Pero eso le da igual al equipo blanco, que solo piensa en lo que tiene mañana por delante: hacer bueno el 3-0 de la ida en el Bernabéu y meterse en cuartos de final de la Champions. «Tenemos que ser el mismo Madrid que hace una semana. Un Madrid con humildad y ambición. Somos consciente de la dificultad del rival, del estadio, del entrenador que tenemos delante y tenemos que dar nuestro mejor nivel. Ese es el objetivo. Solidaridad, sacrificio, esfuerzo, compromiso y hacerles daño, como en la ida», dijo Arbeloa. Una ida en la que no estuvo Mbappé, pero sí ahora en la vuelta, tras tres semanas de baja. ¿Para cuánto está? El salmantino no da pistas: «Eso lo veréis mañana… lo que sí me parece complicado que sin el mejor jugador del mundo un equipo vaya más competitivo, pero eso habla muy bien del equipo y de los compañeros de Kylian. Nos da cualidades diferentes que otros delanteros, y es muy inteligente. Es un jugador capaz de moverse muy bien a los espacios, y estoy deseando tenerlo en el campo y disfrutar de sus goles y de su juego».