Arabia Saudita no tiene ríos ni lagos permanentes. Por eso está construyendo una gigantesca red subterránea que convierte agua de mar en potable y la envía cientos de kilómetros bajo el desierto

En uno de los entornos más áridos del planeta, el país ha puesto en marcha una de las infraestructuras hídricas más ambiciosas del mundo. Un sistema de desalinizadoras y tuberías enterradas transporta agua desde el Mar Rojo hasta ciudades situadas en pleno desierto.