La solicitud del presidente estadounidense a sus aliados para que colaboren en la apertura del estrecho de Ormuz marca un giro significativo en su política exterior. Durante años, la Casa Blanca ha cultivado una estrategia basada en la presión unilateral y en la desconfianza hacia el multilateralismo. Sin embargo, la posibilidad de desatar una crisis económica global parece haber obligado a Donald Trump a admitir que incluso la mayor potencia militar y el presidente más voluntarista encuentran límites cuando actúan en solitario. Europa debe evitar la tentación de alinearse de forma automática con una estrategia que no ha diseñado. Su responsabilidad es distinta: contribuir a la estabilidad, pero sin convertirse en parte de una confrontación que no ha provocado. Esta... Ver Más