La situación en el campo español ha alcanzado un punto crítico. Así lo ha manifestado Lorenzo Rivera, ganadero porcino y productor de cereal en Peleas de Abajo (Zamora), durante una entrevista en el programa 'La Linterna' de COPE, donde ha denunciado la desorbitada subida de precios de los insumos básicos. La voz de Rivera se suma a la de todo un sector que se siente al borde del abismo por una crisis que no parece tener fin. Rivera ha aportado datos concretos que ilustran la magnitud del problema. "Tengo una factura del día 28 de febrero en el que el gasóleo estaba a 0,85 euros más IVA", ha explicado, "pero es que hoy el precio está a 1,65 euros más IVA". Este incremento supone, literalmente, pagar el doble por el combustible en apenas 15 días, una escalada que califica de "totalmente absurda". El ganadero zamorano, que también es presidente del sindicato COAG en Zamora, no duda en señalar a un culpable: la especulación. Argumenta que la subida se produjo de forma inmediata tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, antes incluso de que abrieran las oficinas. "Denunciamos una especulación de cara a nuestro sector y, en general, a la sociedad", ha sentenciado, explicando que ese combustible ya estaba en los almacenes y no debería haberse visto afectado. Para reforzar su tesis, Rivera ha recordado que la dependencia española del petróleo del Golfo Pérsico es mínima, de apenas un 18%, y que los fertilizantes nitrogenados tampoco proceden de la zona de conflicto. "No tiene ningún sentido que, además, aquí, en España, que no viene de allí el petróleo, se haya subido", ha insistido. Esta situación es vista como una prueba más de la especulación que denuncian. La voz de Lorenzo Rivera se une a la de otras organizaciones agrarias como ASAJA, cuyo presidente en Castilla y León, Donaciano Dujo, ha pedido al Gobierno que se garantice el suministro de gasóleo y fertilizantes. El sector al completo reclama un paquete de ayudas directas y fiscales para asegurar la viabilidad, especialmente para los productores de cereal, y se preguntan por qué no se pone un tope al gasóleo como se hace con otros precios. Esta crisis no solo afecta a los profesionales del campo, sino que tiene un impacto directo en el bolsillo de todos los ciudadanos. Como ha advertido Rivera, la subida de costes en la agricultura "afecta directamente a todo el sector de la alimentación". El encarecimiento de la energía y los fertilizantes se trasladará inevitablemente al precio final de productos básicos como el pan. En medio de esta escalada, se ha puesto el foco sobre el papel de las administraciones. Por un lado, se critica la "especulación de Hacienda", que ve duplicada su recaudación de IVA por cada litro de gasóleo. Por otro, se exige a la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) que "vigile estrechamente a estas empresas monopolio petroleras", para evitar que se repitan situaciones del pasado. Esta crisis ha convertido al Estado en un beneficiario indirecto gracias al aumento de la recaudación. La situación del campo, especialmente en comunidades cerealistas como Castilla y León, evidencia una vulnerabilidad extrema ante las crisis energéticas. Paradójicamente, la región es una potencia en energías renovables, produciendo el 92% de su electricidad de fuentes limpias. Un hecho que subraya la necesidad de buscar soluciones estructurales que protejan a un sector estratégico para el país.