Los resultados de las elecciones en Castilla y León han configurado un escenario político similar al que se produjo tras los recientes comicios autonómicos en Extremadura y Aragón. En los tres casos, el partido más votado ha sido el Partido Popular, pero la cuestión clave ahora es la investidura de los presidentes y la formación de los nuevos gobiernos regionales. El objetivo es evitar que transcurran los plazos legales sin acuerdos y que los ciudadanos se vean abocados a una repetición electoral. En estas comunidades, los candidatos ‘populares’ –María Guardiola en Extremadura, Jorge Azcón en Aragón y Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León– han obtenido resultados sólidos. Sin embargo, el contexto político es similar en los tres territorios: para gobernar necesitan el apoyo, explícito o implícito, de Vox, partido que ha experimentado un notable crecimiento electoral.